CHINA | El Nobel de la Paz, homenaje universal a la libertad de expresión

10.12.2010 20:58

 

 

Tras la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz 2010 al intelectual chino Liu Xiaobo, Reporteros sin Fronteras, presente en Oslo, Noruega, aplaude un acontecimiento histórico que celebra la importancia primordial de la libertad de expresión. Este premio es un homenaje a todos los defensores de la libertad de palabra, como lo fue la entrega del reconocimiento al ruso Andrei Sakharov o a la birmana Aung San Suu Kyi.

Si busca reparar su imagen internacional, China debe liberar a Liu Xiaobo, su esposa y todos los prisioneros de opinión, así como demostrar un compromiso claro a favor de los principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Si el gobierno de Pekín, como se teme, elige continuar por la vía de la represión, todos sus esfuerzos para mejorar su imagen, notablemente los mediáticos, serán inútiles.

 

Es urgente liberar a Liu Xiaobo

El 10 de diciembre de 2010 el Premio Nobel de la Paz fue entregado simbólicamente a Liu Xiaobo, en su ausencia. Ni él ni su familia fueron autorizados por Pekín para venir a recibir la medalla del Nobel a Oslo. Una silla vacía estuvo en el lugar del prisionero de opinión chino más famoso. El presidente del Comité Nobel, Thorbjoern Jagland, habló sobre el símbolo de la silla vacía: “un símbolo muy fuerte que demuestra bien que este premio era pertinente”. Thorbjoern Jagland agregó durante su discurso por la entrega del premio: “lamentamos que el honrado no esté presente. Se encuentra aislado en una prisión al norte de China. La esposa del homenajeado, Liu Xia, o sus allegados, tampoco pudieron estar entre nosotros […] este sólo hecho demuestra que el premio era necesario y apropiado. Recompensaremos a Liu Xiaobo con el premio de la paz en este año”.

La actriz noruega Liv Ullmann leyó el texto que Liu Xiaobo hizo llegar a su esposa justo antes de su proceso, previsto el 25 de diciembre de 2009 en Pekín, titulado: “No tengo enemigos”. Es la primera vez desde 1936, fecha en la que el régimen nazi impidió que un militante pacifista saliera de su país, que el homenajeado no puede estar presente o representado.

Jean-François Julliard, Secretario General de Reporteros sin Fronteras, y Vincent Brossel, responsable del Despacho Asia-Pacífico de la organización, estuvieron presentes en la ceremonia y participaron en los diferentes encuentros que tuvieron lugar en Oslo a favor de la liberación de Liu Xiaobo.

Reporteros sin Fronteras deplora la falta de valor de ciertos gobiernos elegidos democráticamente, como Filipinas, Colombia, Venezuela, Serbia y Paquistán, que decidieron no asistir a la ceremonia. Su rechazo, bajo la presión de Pekín, constituye un atentado a la soberanía de esos países. En total, 19 países habrían declinado la invitación. Pekín había ordenado a los otros países boicotear el acontecimiento y amenazó con “consecuencias” a los Estados que sostuvieran a Liu Xiaobo.

Las autoridades de Pekín respondieron a esta celebración internacional con una invectiva, calificando al homenajeado de “criminal” y a sus partidarios de “payasos”. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Jiang Yu, había afirmado que la ceremonia sería “boicoteada” por la “mayoría” de los miembros de la comunidad internacional. El diario oficial chino Global Times, señalaba el jueves: “Occidente se sirve de esta edición del Premio Nobel de la Paz para dar señal de ataque contra la ideología de China, buscando minar el cuadro propicio para su desarrollo futuro” o, aún más, “Occidente demuestra una gran creatividad en la conspiración contra China”.

De la misma manera, China respondió con manipulaciones que no engañan, como la repentina creación de un premio “Confucio por la Paz”, que ofece un monto de 100.000 yuans (11.400 euros), concedido en Pekín por una asociación china al ex presidente taiwanés Lien Chan, por haber propiciado el acercamiento entre Taiwán y Pekín. Lien Chan ignoraba la existencia de su premio y no fue a la ceremonia, que tuvo lugar la víspera del evento realizado en Noruega.

Pekín también ha empujado a los ciudadanos chinos que viven en Noruega a participar en manifestaciones hostiles a la atribución del Nobel. Según Amnistía Internacional, desde el 8 de octubre han sido visitados por oficiales o han sido convocados a reuniones durante las cuales recibieron la consigna de manifestarse. El viernes 10 de diciembre, una cincuentena de chinos desfiló en el centro de Oslo para protestar contra la atribución del Premio Nobel.

Este 10 de diciembre, Día Mundial de los Derechos Humanos, dos años exactamente después de la publicación de la Carta 08 que Liu Xiaobo coescribió, la situación de la libertad de expresión en China es alarmante. Los medios de comunicación extranjeros y los disidentes se encuentran bajo estrecha vigilancia. El edificio en el que debe residir Liu Xia, la esposa de Liu Xiaobo, es resguardado por la policía. Los allegados de la pareja y defensores de los derechos humanos no se encuentran localizables. Algunos, como los abogados Li Fangping, Teng Biao, fueron trasladados fuera de Pekín. Zhang Zuhua, coautor de la “Carta 08” y defensor de los derechos humanos, desapareció el jueves.

La transmisión de la entrega del premio a través de los programas de televisión extranjeros fue censurada. En China, las retransmisiones y los programas de las cadenas CNN, BBC y TV5 fueron interrumpidos, dejando en su lugar una pantalla negra. El sitio de internet de la cadena televisiva noruega NRK fue suspendido, así como los de varios medios de comunicación extranjeros. Liu Xia, la esposa del homenajeado, se vio en la imposibilidad de comunicarse con el mundo exterior. La red de Twitter y las llamadas telefónicas, medios a través de los cuales se comunicaba hasta entonces, le fueron suspendidos.

Asimismo, las palabras “silla vacía” y "Oslo" son censuradas en la web en China. En el sitio Renren, el equivalente chino de Facebook, las palabras clave "Oslo", "silla vacía", y "taburete vacío" se encuentran bloqueadas. Los internautas respondieron publicando imágenes de toda clase de sillas vacías.

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