TURQUÍA | RSF denuncia múltiples violaciones de la libertad de prensa desde el terremoto

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2015

Los periodistas que tratan de cubrir la situación sobre el terreno en Turquía tras el destructivo terremoto del 6 de febrero han visto obstruido su trabajo por parte de las autoridades turcas en reiteradas ocasiones y de formas muy variadas, tal y como denuncia Reporteros Sin Fronteras (RSF). La organización insta a las autoridades a poner fin a este inaceptable acoso y obstrucción, y a que se respete el derecho a cubrir los hechos.

Entre las violaciones de la libertad de prensa monitorizadas por RSF desde el terremoto, destacan la violencia física, detenciones, procesos judiciales, ataques virtuales y restricciones en el acceso a Twitter. Los periodistas han sido acusados de “difamar a la policía o al Estado”. Los intentos por controlar la narración de la catástrofe y la cobertura de la respuesta por parte de las autoridades son cada vez más visibles.

“Las autoridades turcas no deberían aprovechar la tragedia para obstruir todavía más la libertad de prensa. Las múltiples restricciones, los ataques, las detenciones y los casos de intimidación de periodistas son alarmantes y deben parar de una vez por todas. Los reporteros que han sido enviados a las ciudades destruidas por el seísmo tan solo están haciendo su trabajo en unas condiciones terribles. Su labor está resultando más esencial que nunca para todos”, afirma Erol Onderoglu, representante de RSF en Turquía.

Agresiones, expulsiones, detenciones e intimidación

Solo el 8 de febrero, RSF registró tres casos de periodistas detenidos por motivos infundados. Mahmut Altintas, periodista de la agencia pro kurda Kurdish Mesopotamia Agency (MA), y Sema Caglak, del sitio web de mujeres JinNews, fueron arrestados en Birecik por no tener su acreditación de prensa, mientras que el reportero de MA, Mehmet Güles, fue detenido junto a un voluntario de los equipos de rescate en Diyarbakir bajo la sospecha de “incitar al odio”. Posteriormente, fue puesto en libertad bajo control judicial.

También se han denunciado agresiones físicas y amenazas por parte de la policía hacia los periodistas. Ferit Demir, reportero de Halk TV, un canal de televisión crítico con el Gobierno, afirma que fue golpeado repetidas veces por un miembro de la policía antiterrorista mientras cubría el despliegue de la Agencia Gubernamental de Gestión de Catástrofes Naturales (AFAD) en la provincia suroriental de Malatya.

Irem Afsin, periodista que trabaja para un medio de comunicación internacional, afirma que el jefe de la policía de la provincia de Urfa la amenazó el 8 de febrero con estas palabras: “si te atreves a hablar mal de nuestro Estado, te cortaré el paso, te echaré de aquí y me encargaré de ti”. También sostiene que la policía se ha vuelto más hostil desde que el presidente Erdogan declarase, el 7 de febrero, el estado de emergencia de tres meses en 10 ciudades afectadas por el terremoto.

Las restricciones a los medios extranjeros también se han intensificado. El Departamento de Comunicación Presidencial ha impuesto un procedimiento de acreditación para los medios de comunicación internacionales que deseen acudir a las zonas afectadas por el terremoto y hablar con las víctimas. A Guillaume Perrier, un conocido periodista del semanario francés Le Point, le fue denegada la entrada al país el 8 de febrero, cuando descubrió que tenía prohibido pisar Turquía desde noviembre, alegando que sus reportajes suponían “una amenaza para la seguridad nacional”.

¿Controlar la narrativa de la catástrofe?

La información online también está siendo restringida. El ancho de banda de Internet se vio gravemente limitado durante más de 10 horas el 7 de febrero, en un momento en el que el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) era objeto de intensas críticas por su gestión de la catástrofe, a la que se acusaba de incrementar la cifra de víctimas.

El 8 de febrero, el organismo de control de la gobernanza de Internet, NetBlocks, informó de que sus datos habían confirmado restricciones de acceso a Twitter. “El filtrado se aplica a los principales proveedores de Internet y se produce en un momento en que el público confía en el servicio tras un terremoto mortal”, declara NetBlocks. Las restricciones han provocado protestas en las redes sociales, ya que Twitter ha sido utilizado no solo por decenas de periodistas que trabajan en las regiones afectadas por el seísmo, sino también por los ciudadanos para transmitir peticiones de ayuda.

Ha habido muchos ataques verbales hacia periodistas por parte de “trols” y políticos, incluida Elif Sahin, representante del partido gobernante en Estambul, que el 13 de febrero dijo en un tuit que “los medios de comunicación extranjeros se han convertido en la voz de un puñado de individuos que odian al Estado”.

Seyhan Avsar (que informó sobre la muerte de un joven tras ser detenido por “saqueo” en Altinözü, localidad cercana a Antakya) es una de las periodistas que han sido objeto de campañas de intimidación en las redes sociales. También es el caso de Deniz Zeyrek, periodista y comentarista en el canal crítico turco Fox TV, quien afirmó que “las autoridades intentan sacar tajada en un momento en que la escandalosa negligencia e incompetencia son evidentes en esta catástrofe”.

Advertencia a las radios

El Consejo Superior de Radiodifusión (RTÜK), dominado por el partido gobernante AKP y su socio de coalición MHP, estableció un tono agresivo pocas horas después del terremoto del 6 de febrero, lanzando una severa advertencia a los medios de comunicación que se hacían eco de las crecientes reacciones y peticiones de ayuda de las regiones afectadas por la catástrofe en el sureste de Anatolia.

“Los organismos de radiodifusión tienen la responsabilidad legal de no difundir información que constituya desinformación o induzca al pánico”, advierte el presidente de RTÜK, Ebubekir Sahin. “Estamos siguiendo muy de cerca a todos aquellos que buscan construir una percepción totalmente alternativa mientras todas las autoridades, incluyendo el Ejército y la policía, se despliegan sobre el terreno. No podemos hacer la vista gorda ante los medios de comunicación que se entregan a la manipulación”. 

Sin embargo, Okan Konuralp, miembro de la oposición a RTÜK, no ha perdido tiempo en animar a los medios a trabajar libremente. “No permitáis que os intimiden con estas amenazas”, ha dicho. “Lo que el país necesita, especialmente hoy, es solidaridad y sinceridad”.

El terremoto ha matado a unos 20 periodistas en Antakya, Gaziantep y Adiyaman. En la actualidad se calcula que el número total de muertos ronda los 32000.

Turquía ocupa el puesto 149 de 180 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2022 de RSF.