Tras 20 años de Facebook, es hora de que Meta actúe con contundencia para proteger el derecho a la información. RSF pide seis medidas urgentes en las plataformas de Mark Zuckerberg

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20 años después del nacimiento de Facebook el 4 de febrero, la red social líder mundial ha configurado un espacio de información pública en Internet que carece de garantías sólidas contra la desinformación masiva. Reporteros Sin Fronteras (RSF) pide al gigante tecnológico, ahora llamado Meta, que adopte seis medidas urgentes para proteger el derecho a una información fiable en todas sus plataformas.

El 31 de enero, Mark Zuckerberg se disculpó ante el Senado estadounidense por el fracaso de sus plataformas en la protección de sus jóvenes usuarios contra el acoso. En lugar de contentarse con excusas parciales sobre los numerosos peligros inherentes a la falta de regulación de las plataformas, RSF pide a Zuckerberg que tome medidas concretas, especialmente en lo relativo a la protección de los usuarios y la preservación de su derecho a una información fiable. RSF le insta a apoyar un periodismo veraz y de calidad, a luchar contra la circulación de deepfakes -archivos manipulados mediante un software de IA que simula ser real-, no identificables como tales y a regular el estatus de los influencers o creadores de contenido.

“Detrás de la exitosa historia del impresionante crecimiento de Facebook se esconde otra: la del declive de los contenidos informativos de calidad en las plataformas de Meta. La eliminación de Facebook News y la prohibición de contenidos periodísticos en Canadá son sintomáticas de las políticas de la empresa contra el derecho a las noticias y a la información. La política de Meta es clara: ¡los periodistas pueden quedar excluidos! Inmersa en una carrera por obtener beneficios ilimitados, la empresa de Mark Zuckerberg descuida el hecho de que miles de millones de personas dependen ahora de sus servicios para obtener información  y formarse una imagen del mundo. Hacemos un llamamiento a Meta para que actúe con responsabilidad, protegiendo el derecho a la información en sus plataformas”.

Vincent Berthier | Responsable del Área Tecnológica de RSF

Hace 20 años, Zuckerberg, desde su residencia universitaria, creó las redes sociales que lo convirtieron en uno de los hombres más ricos del mundo, según la historia oficial. Pero esta idílica historia del brillante emprendedor es, a ojos de RSF, la crónica de cómo el capitalismo digital ha arrebatado el derecho a la información y las democracias. Dado el vasto control que Meta ejerce sobre el ámbito de la información pública en Internet, es fundamental que la empresa se comprometa a salvaguardar el derecho a la información, adoptando las siguientes seis recomendaciones de RSF:

Apoyar el periodismo veraz y de calidad en sus plataformas:

  • Promover fuentes de noticias fiables y plurales en sus algoritmos de selección de contenidos: los algoritmos de selección deben prestar atención a la fiabilidad de los productores de contenidos y promover aquellos que sean veraces. Para ello, Meta debería utilizar la Journalism Trust Initiative (JTI), una norma europea de autorregulación elaborada por profesionales de los medios de comunicación y expertos de todo el mundo reunidos por RSF. Certifica a los medios que se adhieren a normas de periodismo dignas de confianza.
  • Aumentar la visibilidad de los periodistas que utilizan las plataformas de Meta para informar: muchos periodistas publican sus contenidos en las plataformas de Meta. Estos creadores de contenidos deben ser apoyados de varias maneras, incluyendo una mayor visibilidad de las noticias que cubren en las plataformas, mediante asociaciones, publicidad y promoción algorítmica.

 

Regular a los influencers, esos usuarios de las redes sociales que son más visibles que muchos medios:

  • Asignar un estatus a los «influencers»: en vista del considerable impacto de los creadores de contenido en la economía de la atención, una cuenta de usuario debe considerarse altamente influyente si tiene al menos 50.000 seguidores o está vinculada a una persona que ostente un cargo político o a una figura pública que haya obtenido la certificación de las plataformas. Los influencers de esta categoría deben estar sujetos a un código de conducta y a obligaciones específicas, incluida la transparencia sobre su remuneración o sus afiliaciones políticas, según proceda.
  • Regular a los creadores de contenido generados por inteligencia artificial: sus bases de datos de entrenamiento deben contener contenido fiable y las instrucciones dadas a los chatbots deben incluir salvaguardas para evitar que produzcan información falsa.

 

Combatir la circulación de los llamados deepfakes, un veneno para las democracias:

  • Implementar estándares de autenticación para imágenes sintéticas: dado el papel de las grandes plataformas en la circulación de noticias e información, es esencial que sean técnicamente capaces de distinguir los deepfakes de los contenidos auténticos, incluidos los contenidos fotográficos, de vídeo y de audio.
  • Promover la circulación de contenidos auténticos durante las elecciones: cuando los ciudadanos están llamados a votar, se vuelve esencial garantizar el acceso a información veraz debido al auge  de la desinformación en Internet que se produce durante las citas electorales. Los contenidos identificados como auténticos deben tener prioridad en los algoritmos responsables de las noticias políticas y generales durante los periodos electorales, con el fin de minimizar los riesgos de desinformación mediante contenidos creados por inteligencia artificial.