ESLOVENIA / REPÚBLICA CHECA | La independencia de los medios de comunicación públicos, amenazada

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Los medios de comunicación públicos de la República Checa y Eslovenia resisten a las presiones políticas, que incluyen acusaciones de criminalidad y amenazas sobre su  financiación, pero su independencia editorial y económica está claramente en peligro. Reporteros Sin Fronteras (RSF) pide a los políticos de estos dos países que salvaguarden la independencia de los medios de comunicación públicos, de acuerdo con las recomendaciones del Consejo de Europa.

En un clima de considerable tensión en la televisión estatal checa (ČT), la cámara de diputados se disponía a renovar el 25 de mayo a cuatro de los 15 miembros de la junta de supervisión de la emisora, el Consejo de ČT. La tensión se ha visto alimentada por el intento de destitución del director general de la cadena, Petr Dvořák, acusado de conflicto de intereses, lo que le llevó a presentar una demanda por difamación el 19 de mayo. Esta grave imputación, -que carecía de fundamento, según determinó una investigación administrativa-, fue formulada por la miembro del Consejo de la televisión, Hana Lipovská, durante una reunión del consejo en la sede del ČT, a la que llegó acompañada de agentes de policía, alegando que el director general la había amenazado de muerte. Elegida para el consejo por la coalición en el poder, Lipovská persigue el mismo objetivo que el presidente checo Miloš Zeman, que ha denigrado repetidamente a los periodistas y que el año pasado pidió la sustitución de Dvořák, calificando a la cadena como “parte de la oposición”.

Bojan Veselinović, director general de la Agencia de Prensa Eslovena (STA), de propiedad estatal, ha sido objeto de intentos de desprestigio similares. El primer ministro esloveno, Janez Janša, que suele atacar a los periodistas, le acusó a principios de mayo de ser “cómplice del asesinato” de un antiguo redactor jefe de STA. El antiguo redactor jefe de la agencia murió de una enfermedad en 2010, unos meses después de que Veselinović lo despidiera por mala conducta profesional. Veselinović reitera que desconocía el mal estado de salud de su antiguo compañero y recientemente anunció que iba a interponer demandas penales y civiles contra el primer ministro. Janša, que suele expresar opiniones de extrema derecha, se muestra abierto sobre sus objetivos. Pidió la destitución de Veselinović en marzo, describiéndolo como una “herramienta política de la extrema izquierda” y refiriéndose a STA como una “desgracia nacional”.

Los medios de comunicación públicos de Hungría y Polonia, -países clasificados como “problemáticos” por la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF-, ya están controlados por sus dirigentes políticos, pero la batalla por mantener la independencia de los medios públicos continúa en la República Checa y Eslovenia, países en los que la Clasificación todavía clasifica la situación como “bastante buena”.

“La independencia de los medios de comunicación públicos checos y eslovenos está amenazada, pero el ejemplo de la televisión checa, considerada durante mucho tiempo como un referente de calidad en la región, demuestra que los medios de comunicación de servicio público de Europa central no están condenados a ser subyugados por los partidos políticos”, ha declarado Pavol Szalai, responsable de la sección de la Unión Europea y los Balcanes de RSF. “Los políticos checos y eslovenos deben dejar de violar los límites de su autoridad al intentar despedir a los directores de los medios de comunicación de servicio público. Les instamos a que dejen de presionar a estos medios a través de sus órganos de control y a que dejen de manipular la cuestión de su financiación”.

Estos llamamientos están en consonancia con las recomendaciones sobre la gobernanza de los medios de comunicación de servicio público adoptadas en 2012 por el Comité de Ministros del Consejo de Europa, del que forman parte la República Checa y Eslovenia. Estas recomendaciones establecen que “los nombramientos [en la máxima autoridad supervisora o decisoria] no pueden utilizarse para ejercer influencia política o de otro tipo sobre el funcionamiento de los medios de comunicación de servicio público” y que el método y el nivel de financiación “no pueden utilizarse para ejercer influencia editorial o amenazar la autonomía institucional.” Los políticos de ambos países han violado claramente estas recomendaciones.

En la República Checa, el periodista del sitio web HlidaciPes.org, Vojtěch Berger, expresó su preocupación en una entrevista para la radio del país. Afirmó que una alianza formada por el partido Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO) del Primer Ministro Andrej Babiš, el Partido Comunista Checo y el Partido Democrático de las Reformas Eslovenas (SPD) de extrema derecha, había elegido en los últimos años a candidatos a los órganos de control más hostiles a los medios de comunicación de servicio público. La mayoría de los aspirantes avalados por la unión en el poder para las elecciones al Consejo de ČT del 25 de mayo adoptan la misma línea crítica con respecto a la cadena que los partidos de la coalición. En Eslovenia, la alianza gobernante presentó en febrero un proyecto de ley, -sin consultar al STA-, que transferiría la responsabilidad de nombrar a los miembros del Consejo de Supervisión del STA del parlamento al gobierno.

La cuestión de la financiación de los medios de comunicación de servicio público también está siendo explotada políticamente, en violación de las recomendaciones del Consejo de Europa. En la República Checa, el SPD de extrema derecha, muy crítico con ČT, propone que la cuota anual que pagan los ciudadanos para cubrir los costes de la radiotelevisión pública se sustituya por una asignación directa del presupuesto del Estado, haciendo que la televisión estatal dependa del gobierno. Los políticos eslovenos no se limitan a amenazar, sino que han pasado a la acción. En febrero, el gobierno suspendió la financiación del STA por motivos administrativos.

Eslovenia ha caído cuatro puestos en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021 de RSF y ahora ocupa el puesto 36 de 180 países. La República Checa ocupa el puesto 40.