UCRANIA | El regulador ruso de los medios censura la cobertura de la guerra y ordena a los periodistas que sigan la línea del Kremlin

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Reporteros Sin Fronteras (RSF) destaca y apoya los esfuerzos de los periodistas y medios de comunicación independientes rusos por ofrecer una cobertura informativa fiable, a pesar de la represión impuesta por el Kremlin a raíz de la guerra en Ucrania, que ha aumentado los numerosos obstáculos a los que ya tenían que hacer frente.
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El regulador de los medios de comunicación de Rusia, Roskomnadzor, se ha convertido en un «Ministerio de la Verdad», como ha señalado valientemente el Sindicato independiente de Periodistas y Trabajadores de los Medios de Comunicación. Las palabras «guerra», «ataque» e «invasión» están ahora prohibidas en los medios de comunicación. Sólo se permite la información procedente de «fuentes oficiales rusas» -el Ministerio de Defensa-. La información sobre las pérdidas militares o la moral de las tropas ya estaba clasificada desde octubre. Cualquier intento de dar esa cobertura se expone a ser procesado o incluido en la lista de «agentes extranjeros».

Ayer, Roskomnadzor bloqueó el acceso a al menos seis medios de comunicación en línea debido a su cobertura de la guerra: Nastoyashchee Vremya, un canal de televisión en línea dirigido por la emisora estadounidense Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL) con sede en Praga, Krym Realii, una filial de RFE/RL en Crimea, el medio de comunicación de la oposición The New Times, el periódico estudiantil Doxa, la versión rusa de la agencia de noticias Interfax-Ucrania y el sitio de noticias progubernamental ucraniano Gordon.

«La guerra de la información está en pleno apogeo en Rusia», declara Jeanne Cavelier, responsable del área de Europa del Este y Asia Central de RSF. «El presidente Vladimir Putin necesita poner a todos los medios de comunicación en pie de guerra para justificar la invasión de Ucrania ante los ciudadanos rusos, ocultando las víctimas del conflicto. Pero la era de «Pravda» ha terminado. Apoyamos a los medios de comunicación independientes que están ofreciendo una cobertura informativa fiable en este contexto tan tenso.»

Actuaciones judiciales

Roskomnadzor también ha iniciado procedimientos contra al menos diez medios de comunicación, entre ellos Radio Eco de Moscú, el popular sitio de noticias Mediazona, Dozhd TV y el periódico de investigación Novaya Gazeta, por «difundir información falsa». El director de Novaya Gazeta, el premio Nobel de la Paz Dmitry Muratov, publicó un vídeo en el que pedía un gran movimiento contra la guerra y publicó la edición del periódico del 26 de febrero tanto en ruso como en ucraniano, como muestra de solidaridad. Probablemente, la revista Journalist también ha sido procesada por publicar un vídeo -que contiene la palabra «guerra»- en su sitio web, aunque posteriormente lo retiró.

Roskomnadzor ha acusado a estos medios de comunicación de publicar «información falsa sobre el bombardeo de ciudades ucranianas y la muerte de civiles en Ucrania, como resultado de las acciones del ejército ruso, así como contenidos en los que se califica la operación en curso de «ataque», «invasión» o «declaración de guerra».

Tras recibir las advertencias de Roskomnadzor, otros medios de comunicación han borrado contenidos que no eran del agrado del Kremlin, por temor a que sus sitios web fueran bloqueados o a que se les impusiera una multa de hasta 5 millones de rublos (más de 50.000 euros). Este fue el caso de Prospekt Mira, un medio de comunicación online con sede en la ciudad siberiana de Krasnoyarsk, que tuvo que retirar un artículo que hacía referencia a las explosiones en ciudades ucranianas.

Las redes sociales también han sido objeto de ataques. Los proveedores de acceso a Internet han restringido el acceso a Twitter, mientras que Roskomnadzor ha comenzado a restringir el acceso a Facebook, como se anunció el 25 de febrero, después de que esta red social decidiera limitar los enlaces de los resultados de búsqueda de determinados medios de comunicación estatales y progubernamentales. Pavel Durov, fundador del servicio de mensajería encriptada Telegram, dijo que pensaba restringir el acceso a su plataforma en Ucrania y Rusia, debido a la difusión incontrolada de noticias falsas en muchos canales de Telegram, pero luego se retractó.

Detenciones de periodistas

También se han producido detenciones de periodistas por informaciones relacionadas con la guerra. Polina Ulanovskaya, del diario digital SotaVision, y al menos otros tres reporteros de sitios de noticias locales – Valeria Dulskaya, de 93.ru, y Valeria Kirsanova y Nikita Zyrianov, de Yuga.ru – fueron detenidos brutalmente mientras cubrían una manifestación contra la guerra, en la ciudad suroccidental de Krasnodar el 27 de febrero. Fueron liberados por la noche.

El 24 de febrero, tres reporteros del servicio ruso de la RFE/RL, Radio Svoboda, Ivan Voronin, Artyom Radygin y Nikita Tatarskiy, fueron detenidos mientras cubrían una manifestación contra la guerra en Moscú, y pasaron seis horas en una comisaría antes de ser puestos en libertad sin cargos, tras la intervención de sus abogados.

Los periodistas de Novaya Gazeta Ilya Azar e Ivan Zhilin, y dos periodistas de Radio Svoboda, el reportero Sergei Khazov-Kassia y el camarógrafo Andrei Kiselev, pasaron más de dos horas en una comisaría el 26 de febrero, tras ser detenidos cuando se disponían a cubrir una protesta antibélica en Belgorod, ciudad cercana a la frontera con Ucrania.

Cuando los dos periodistas de Novaya Gazeta entraron en un hospital con el fin de entrevistar a los heridos que habían sido trasladados allí, un guardia les pidió que se marcharan, informaron en un artículo publicado ese mismo día. «Ayer, una periodista de Belsat [canal de televisión bielorruso en el exilio con sede en Polonia] fue maltratada en este hospital y obligada a borrar todas sus fotos», informaron, y añadieron: «dice que vio más que nosotros».

Acoso

Como principales víctimas de la represión gubernamental, los periodistas también han protestado, a pesar de los riesgos. Algunos han sido detenidos cuando se encontraban solos con un cartel que criticaba la censura, la única forma de protesta permitida. A otros se les ha presionado. Por ejemplo, Elena Chernenko, directora de la sección de exteriores del diario económico Kommersant, fue excluida del grupo de reporteros acreditados por el Kremlin por publicar una carta abierta contra la guerra, firmada por más de 300 periodistas.

Mientras tanto, los medios de comunicación estatales entran en batalla. El 27 de febrero, el canal de televisión Rossiya 1 decidió conceder mucho más tiempo de emisión a los programas de propaganda gubernamental, como el talk-show presentado por Vladimir Soloviev, un presentador estrella de la televisión que es objeto de sanciones internacionales. «En Rusia hay que purgar a los funcionarios y periodistas rusos que no apoyan a Putin», declaró Soloviev en su programa del 24 de febrero.

 

En la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021 de RSF, Rusia ocupa el puesto 150 de 180 países.