RUSIA | Aumentan las intimidaciones a periodistas antes de las manifestaciones pro Navalny

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Mientras se preparaba la nueva ronda de manifestaciones en favor del opositor al Kremlim Alexei Navalny del pasado domingo, la policía rusa sometía a los periodistas a “visitas preventivas”, irrumpía en sus casas e incluso abría causas penales contra ellos. Reporteros Sin Fronteras (RSF) condena estas graves violaciones a la libertad de prensa e insta a las autoridades a acabar con una ola de acoso a los medios que comenzó tras el regreso de Navalny a Rusia, el 17 de enero.

El 27 de enero, tras las manifestaciones en pro de Navalny del 23 de enero, la policía registró el domicilio de Sergei Smirnov, director de la principal web de información sobre abusos policiales y judiciales, Mediazona, y confiscó el disco duro de su ordenador.

Otros periodistas han recibido “visitas preventivas”, entre ellos Tikhon Dzyadko, director del canal de televisión independiente Dozhd, al que visitaron en su casa en Moscú el 25 de enero, y Sofia Rusova, periodista de Moscú especializada información ambiental y que es miembro del Sindicato de Periodistas y Trabajadores de los Medios de Comunicación (JMWU).

“Estas operaciones intimidatorias orquestadas son totalmente arbitrarias y contraproducentes”, asegura Jeanne Cavelier, directora del departamento para Europa del Este y Asia Central de RSF. “Los medios de comunicación no deben ser víctimas colaterales de lo que es una caza de brujas totalmente injustificada contra los opositores al gobierno. Hacemos un llamamiento a las autoridades para que pongan fin a esta intimidación y castiguen a los responsables de estas presiones contra los periodistas”.

El 28 de enero, la policía acudió a casa de Elena Solovyova, reportera de Novaya Gazeta que cubrió las manifestaciones en favor de Navalny el 23 de enero, para informarle de que estaba siendo procesada por “participar en una manifestación no autorizada”.

Los familiares de la joven reportera Margarita Murakhtaeva en Nizhny Novgorod recibieron el 27 de enero la visita de la policía, que les dijo que la estaban procesando por “participar” en una manifestación que había cubierto. Murakhtaeva trabaja para Koza Press, un digital de información local local fundado por su madre, Irina Slavina, una periodista que se quitó la vida prendiéndose fuego en octubre pasado después de repetidos acosos por parte de las autoridades locales.

En Moscú se han abierto decenas de casos penales, otra inquietante señal del creciente autoritarismo. Al menos cuatro periodistas han sido acusados ​​de “violar las normas de salud pública” porque instaron a los rusos a participar en las manifestaciones. Entre ellos se cuentan el editor de Mediazona, Piotr Verzilov; el presentador de deportes Nikita Belogolovtsev y Tatiana Felgengauer, reportera de la radio independiente Echo of Moscow.

A pesar de que vive Tallin, la capital de Estonia, a Artemy Troitsky lo han añadido a esta lista de sospechosos. De ser declarados culpables, todos estos periodistas pueden ser condenados a hasta siete años de prisión.

La represión también se está intensificando en el extremo oriental de Rusia, donde dos periodistas que han estado cubriendo protestas contra la detención de un gobernador local fueron condenados el 29 de enero por “participar en una manifestación no autorizada”.

Rusia ocupa el puesto 149 entre 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020 de RSF.