DIA MUNDIAL DEL REFUGIADO | RSF duplica el número de ayudas a periodistas exiliados ante el auge de las amenazas y ataques en todo el mundo

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En el marco del Día Mundial del Refugiado, que se celebra el 20 de junio, Reporteros Sin Fronteras (RSF) España reconoce la resiliencia de los reporteros que se ven obligados abandonar sus hogares en busca de seguridad y protección, y reafirma su compromiso con la defensa de los derechos de los periodistas exiliados y perseguidos en todo el mundo. La huida de sus países de centenares de profesionales de los medios y su reubicación en otros lugares no deja de crecer y absorbe ya dos tercios de las ayudas que concede en todo el mundo la organización, que apoya no solo a periodistas de forma individual, sino a redacciones enteras en el exilio.

Los datos recabados por Reporteros Sin Fronteras (RSF) muestran un preocupante aumento en el número de periodistas que se ven forzados a huir de sus países debido a amenazas, detenciones y ataques. En 2023, la organización apoyó económicamente a 460 periodistas de 62 países, duplicando el número de beneficiarios en comparación con el año anterior. Los principales países de intervención fueron Afganistán, Rusia, Birmania, Palestina, Irán y Sudán, donde la represión y la persecución de periodistas independientes continúa siendo alarmante. 

El exilio de periodistas es un fenómeno global, tal como lo demuestra el mapa de flujos migratorios elaborado por RSF. Este éxodo masivo es el resultado directo de las principales causas que obligan a los periodistas a buscar refugio en otros países: los conflictos armados, las tensiones políticas y toda clase de persecuciones que desembocan en una implacable represión contra aquellos profesionales que se atreven a ser críticos e independientes. 

Detrás de las cifras están las vidas de reporteros como la afgana Khadija Amin, quien tuvo que dejar atrás su carrera y su vida con llegada de los talibanes al poder en 2021.  Desde entonces, y apoyada por RSF, reside en España. 

Los llamados “territorios refugio” de los exiliados se concentran principalmente en Europa y  Norteamérica, aunque también destacan países como Georgia, los países bálticos, Taiwán o Costa Rica. Sin embargo, muchos periodistas se ven obligados a exiliarse en dos etapas, inicialmente buscando refugio en países vecinos. Lamentablemente, la situación política o económica de estos países no siempre les permite establecerse a largo plazo, como es el caso de los reporteros venezolanos desplazados a Colombia; de los nicaragüenses y hondureños, a Costa Rica; de afganos, a Pakistán, o de chinos y vietnamitas, a Taiwán. Antes de establecerse definitivamente en otros países donde comparten idioma o tienen familiares, la mayoría suele atravesar esta doble etapa de exilio, si bien no todos tienen éxito y algunos acaban quedando atrapados sin papeles en un limbo legal en los primeros países de acogida, cuando no son directamente deportados a sus países de origen. Es el destino de numerosos afganos en Pakistán o sirios, en Líbano. 

Persecución en el exilio y huída de medios enteros

Es importante destacar que el exilio no significa el fin de la inseguridad y las amenazas para los periodistas, ya que en muchos casos, se enfrentan a riesgos continuos, incluso después de huir de su territorio. Es, por ejemplo, el caso de los periodistas iraníes, perseguidos sin descanso por el régimen de Teherán, que siguen sufriendo personalmente, o a través de familiares, amenazas y hasta graves agresiones.

Además, el proceso de adaptación a una nueva cultura, idioma y forma de vida puede ser extremadamente difícil para quienes se ven obligados a exiliarse. Las historias del nicaragüense Eddy López o del cubano Alfredo Herrera, ambos obligados a compaginar su actividad periodística con trabajos en la construcción, ejemplifican las dificultades a las que los reporteros hacen frente, y cómo, en muchas ocasiones, resulta sumamente complicado recuperar el estatus de periodista a tiempo completo, especialmente cuando el exilio se prolonga. Tanto López como Herrera proceden de países con regímenes dictatoriales, que son quienes más incertidumbre infligen sobre el retorno de los exiliados, prohibido por las autoridades. Nicaragua o Cuba, pero también países como Rusia, están expulsando al extranjero no ya a periodistas de forma individual, sino a medios enteros. RSF cuenta, de hecho, con herramientas específicas para apoyar a redacciones completas en el exilio.

Refugio para algunos y peligro para otros

Algunos países pueden constituir un refugio y un peligro al mismo tiempo para los profesionales de la información. Es el caso de Egipto, conocido por ser una de las mayores prisiones del mundo para periodistas, pero, al mismo tiempo, territorio de acogida de reporteros de Sudán.

Uno de los lugares del mundo en el que ningún periodista está a salvo a día de hoy es Gaza, donde los reporteros son asesinados diariamente (más de un centenar en ocho meses) y se encuentran atrapados y sin posibilidad de escape. Tan solo unos pocos periodistas, como el jefe de la cadena de televisión Al Jazeera en el enclave, Wael Dahdouh –actualmente en Qatar–, o Ramzi Albayrouti, que reside en León (España) con su familia, han podido dejar Gaza. RSF continúa ejerciendo presión a nivel internacional, y anticipa un aumento significativo en el flujo migratorio de los reporteros gazatíes en cuanto se les permita huir y encontrar un lugar seguro.

En otros países, como Argentina, la situación se ha vuelto especialmente preocupante desde la llegada al poder del presidente Javier Milei, que ha provocado la salida de algunos, como Luciana Peker, una reconocida reportera y activista, que se ha visto obligada a exiliarse en España para poder continuar con su labor periodística.

El apoyo de RSF España

En este contexto, RSF España ha desarrollado diversos proyectos para apoyar a periodistas que se encuentran en situación de exilio, como el Programa de Acogida Temporal de Periodistas Perseguidos en América Latina, impulsado por la organización y el Ayuntamiento de Madrid, así como el proyecto #ElcheEspacioSeguroRSF, en colaboración con la Universidad Miguel de Hernández de Elche.

La periodista colombiana y beneficiaria del apoyo de RSF España, Andrea Aldana, recuerda cómo la organización tuvo que sacarla no una, sino dos veces del país, para ponerla a salvo: “Este programa me devolvió un pedacito de vida que yo tenía perdida allá, me llevo una familia”, comenta.

Además, la organización ha presentado recientemente el Fondo de Formación de Posgrado Alicia Gómez Montano, en memoria de la que fue vicepresidenta de RSF España, directora de Informe Semanal y primera editora de Igualdad en la corporación pública, en colaboración con RTVE, que tiene como objetivo ofrecer oportunidades de formación y desarrollo profesional a aquellos que han tenido que abandonar sus países debido a la persecución. Uno de sus primeros beneficiarios es el sirio Okba Mohammad, quien tuvo que abandonar su país devastado por la guerra y empezar de cero España. Actualmente se encuentra cursando un Máster en Periodismo de Investigación en El Confidencial, gracias a una beca otorgada por la organización.