EGIPTO | Represión y 100 periodistas detenidos: la libertad de prensa, hundida diez años después de la revolución

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Este 25 de enero se cumplieron 10 años de la revolución que derrocó al presidente de Egipto Hosni Mubarak en 2011 y llevó a la elección de Mohamed Morsi como presidente al año siguiente. Reporteros Sin Fronteras sigue lamentando la represión de los medios de comunicación y el arresto de más de 100 periodistas desde que el general Abdel Fattah al-Sisi expulsara a Morsi en un golpe de Estado, en julio de 2013.

La revolución del 25 de enero generó muchas esperanzas y su aniversario ha sido una celebración para la mayoría de los egipcios desde entonces, aunque ahora quede poco de esa revolución y los canales de televisión progubernamentales utilicen esta fecha sobre todo para celebrar al presidente Sisi y a las Fuerzas de Seguridad.

Las retransmisiones que elogian la restauración de la estabilidad y la seguridad son ahora rutina en Egipto. Llenan el espacio radiofónico, ocultando así las críticas a un general del ejército que se hizo con el poder en un golpe militar contra el primer presidente elegido democráticamente en Egipto, un civil que debió su elección al movimiento islamista de los Hermanos Musulmanes.

La casi completa falta de cobertura de la muerte prematura de Morsi mientras estaba detenido, en junio de 2019, es típica de la “sisificación” de los medios de comunicación de Egipto, que han sido puestos bajo control autoritario y completamente reconfigurados para reflejar mejor el discurso oficial encarnado por Sisi.

“Diez años después de la revolución egipcia, el gobierno de Abdel Fattah al-Sisi ha amordazado a los periodistas y medios del país”, ha declarado Sabrina Bennoui, jefa del departamento para Oriente Medio de RSF. “Los periodistas ya no pueden decir lo que piensan y no tienen más remedio que repetir las líneas oficiales o arriesgarse a ser encarcelados por amenazar la estabilidad del estado”.

(La mitad de los medios, controlados por el Estado)

Solo unos pocos años han sido suficientes para transformar el panorama mediático. El proyecto Media Ownership Monitor de RSF ha calculado que cerca de la mitad de los medios de comunicación más populares del país están ahora controlados por el Estado a través de las agencias oficiales o los servicios de inteligencia. Y aquellos que no son propiedad del Estado son propiedad de empresarios progubernamentales.

 

Punto de inflexión

La toma de control sobre los medios supuso una represión implacable. Los pocos medios independientes que sobrevivieron son censurados online por las autoridades. En total, más de 500 páginas webs están bloqueadas, incluida la de Mada Mars, uno de los últimos grandes medios de comunicación independientes cuyas oficinas fueron registradas recientemente. La editora de este medio, Lina Attalah, ganadora del Premio RSF a la Libertad de Prensa 2020 por la Independencia, fue detenida por poco tiempo.

(Más de 500 webs bloqueadas desde 2017)

Las detenciones de periodistas surgen poco después del golpe de estado contra Morsi. Según el recuento de RSF, más de 100 periodistas han sido sometidos a arrestos arbitrarios o encarcelamientos desde enero de 2014. Las detenciones volvieron a incrementarse en 2017, cuando el gobierno adoptó una serie de leyes antiterroristas y creó una nueva agencia, el Consejo Supremo de Regulación de Medios. Desde entonces, los periodistas han sido detenidos sistemáticamente bajo sospecha de “pertenencia a un grupo terrorista” y “difundir noticias falsas”.

(Más de 100 periodistas detenidos desde 2014)

Después del arresto, la mayoría de los periodistas permanecen detenidos provisionalmente durante dos años o incluso más, aunque la ley egipcia limita la duración de la detención provisional a dos años. Para sortear dicha ley, los tribunales abren nuevas investigaciones en su contra. Este es el método que se usó con Mahmoud Hussein, un periodista que se encuentra detenido sin juicio desde diciembre de 2016 y cuyo único delito fue trabajar para Al Jazeera, la emisora catarí acusada por Egipto de apoyar a los Hermanos Musulmanes y de intentar desestabilizar el país.

En teoría, la constitución de Egipto garantiza la libertad de expresión y la libertad de prensa y, el 11 de enero, el ministro de Relaciones Exteriores, Sameh Shoukry, afirmó que “ningún periodista en Egipto ha sido acusado en relación con la libertad de expresión”. En cambio, las autoridades egipcias procesan a los periodistas por cargos falsos de terrorismo que no tienen ningún vínculo directo con su trabajo periodístico.

 

Una de las mayores cárceles para periodistas

(32 periodistas actualmente en prisión)

 

Con 32 periodistas actualmente detenidos, Egipto es una de las mayores cárceles del mundo para el personal de los medios de comunicación, solo después de China y Arabia Saudí. Algunos, como Esraa Abdel Fattah, una bloguera particularmente destacada durante la revolución, ha sido torturadoa. Otros, como el editor de Al-Shaab Amer Abdel Moneim, que es diabético, ha enfermado peligrosamente después de que se le negase la atención médica adecuada. El periodista freelance Mohamed Monir no sobrevivió a la Covid-19 después de infectarse estando en prisión

Egipto ocupa el puesto 166 de los 180 países de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020 de Reporteros Sin Fronteras.