CLASIFICACIÓN 2023 | ASIA-PACÍFICO: Entre la parálisis de los regímenes de partido único y la captación de la información por los oligarcas

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Corea del Norte (180º), China (179º), Vietnam (178º), Birmania (173º)… Los regímenes de partido único son aquellos que más reprimen el ejercicio del periodismo en Asia, de la mano de líderes que endurecen su control totalitario del discurso público. Empezando por Xi Jinping, reelegido para un histórico tercer mandato al frente de China, que concentra en sus manos un poder nunca visto desde Mao Zedong, para seguir llevando a cabo la cruzada contra el periodismo que emprendió hace diez años.

No en vano, China es la mayor cárcel del mundo para los profesionales de los medios y los defensores de la libertad de prensa. En este siniestro podio, le sigue de cerca Birmania que, desde el golpe de Estado del 1 de febrero de 2021, ha vuelto a ser un agujero negro informativo.

El otro fenómeno que entorpece peligrosamente la libre circulación de información es su toma de control por parte de oligarcas estrechamente vinculados a dirigentes políticos. Es el caso de los llamados «regímenes híbridos», como India (161º), donde toda la prensa de mayor audiencia está en manos de empresarios industriales próximos al primer ministro Narendra Modi. Además, el líder indio cuenta con un ejército de defensores que persiguen cualquier información considerada crítica en Internet y lanzan terribles campañas de acoso. Atrapada entre estas dos formas de presión extrema, gran parte de la profesión se ve abocada a la autocensura.

Esta tendencia se observa también en Bangladesh (163º) y Camboya (147º), donde la represión de los medios independientes por parte de los gobiernos en el poder se ha endurecido a medida que se acercan las elecciones previstas para los próximos meses.

Temas prohibidos

Otra “especialidad regional” es la persistencia de temas prohibidos y tabúes, que impiden a los periodistas trabajar libremente. Un caso claro es Afganistán (152º), donde las autoridades talibanes no toleran ninguna desviación de su versión fanática de la sharia y donde las mujeres periodistas están siendo literalmente borradas del panorama mediático. En otros países, los medios de comunicación saben que se la juegan si arremeten contra el soberano, como en el sultanato de Brunei (142º), en Tailandia (106º) o en Bután (90º).

La otra cara de la moneda es que algunos cambios de gobierno han aliviado la presión sobre la prensa, como en Pakistán (150º) y Filipinas (132º), si bien estos dos países se mantienen entre los más peligrosos del mundo para los periodistas. Los cambios en las coaliciones gubernamentales también explican la evolución positiva de países como Sri Lanka (135º), Malasia (73º) o Australia (27º).

En la parte alta de la tabla, las democracias han perfeccionado su papel de ejemplos a seguir, como Taiwán (35º), Samoa (19º) y Nueva Zelanda (13º). La sorpresa de esta edición 2023 es que la joven democracia de Timor Oriental, aún en construcción, ha escalado hasta los 10 primeros puestos. Es una confirmación en positivo de la observación hecha anteriormente sobre los regímenes de partido único: un poder demasiado fuerte y demasiado concentrado es el principal obstáculo para el libre ejercicio del periodismo. Al contrario, cuando los poderes político, económico y judicial se equilibran y se regulan, la libertad de prensa puede realizarse en plenitud.