UCRANIA | Rusia intensifica su ofensiva y se cobra la vida de cinco periodistas

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Desde el comienzo de la invasión rusa, el 24 de febrero, dos periodistas ucranianos y tres extranjeros han muerto en el ejercicio de su profesión en Ucrania. Reporteros Sin Fronteras (RSF) pide a las autoridades rusas y ucranianas que garanticen la seguridad del personal de los medios de comunicación en Ucrania. Atacar a los periodistas es un crimen de guerra.

La última víctima ha sido una de las pocas periodistas rusas en Ucrania, Oksana Baulina. El 23 de marzo fue asesinada en la capital, Kiev, por un «dron kamikaze», un avión no tripulado de combate que contenía un explosivo, según su agencia de noticias, el medio de comunicación de investigación online ruso con sede en Letonia The Insider.

En ese momento, estaba informando sobre los daños causados por un ataque anterior en un centro comercial de Podil, un suburbio de Kiev. Por razones de seguridad, estaba acompañada en ese momento por dos agentes de policía, que resultaron heridos en el ataque. Recientemente había realizado entrevistas a soldados rusos capturados por el ejército ucraniano en Lviv, entrevistas que todavía no se han publicado.

«Una cuarta parte de los periodistas asesinados desde principios de año en todo el mundo han muerto en los últimos 30 días mientras cubrían la guerra en Ucrania», declara Jeanne Cavelier, responsable del área de Europa del Este y Asia Central de RSF. «Dado que sus reportajes son esenciales para entender la guerra en Ucrania, y que atacar a los periodistas es un crimen de guerra según el derecho internacional, pedimos a las autoridades rusas y ucranianas que garanticen su seguridad sobre el terreno.»

El 14 de marzo, dos periodistas murieron cuando el fuego de la artillería alcanzó a un equipo del canal de televisión estadounidense Fox News en Horenka, cerca de Kiev. Se trata de Pierre Zakrzewski, un camarógrafo de 55 años acostumbrado a cubrir guerras, y Olexandra Kuvshynova, una periodista ucraniana de 24 años que trabaja para Fox News como fixer. El periodista británico Benjamin Hall sufrió graves heridas en la pierna por la metralla en el mismo ataque.

Brent Renaud, documentalista estadounidense de 51 años, que había colaborado en varias ocasiones con el New York Times, recibió un disparo en la nuca mientras conducía su coche en Irpin, ciudad al noroeste de Kiev, el 13 de marzo. Juan Arredondo, un reportero estadounidense-colombiano que le acompañaba, resultó herido y fue hospitalizado. Juntos habían estado filmando a los habitantes de Kiev que se marchaban en masa a otras regiones.

La primera víctima mortal de la guerra fue Evgeny Sakun, un camarógrafo ucraniano que trabajaba para el canal local Kyiv Live TV, que murió cuando los misiles rusos alcanzaron la torre de televisión de Kiev el 1 de marzo.

RSF lleva un recuento de las agresiones y otros abusos cometidos contra periodistas desde el comienzo de la guerra en Ucrania. Además de los cinco muertos, otros nueve periodistas han resultado heridos por disparos, misiles o fuego de artillería, y los periodistas locales están siendo sometidos a un gran acoso en las zonas ocupadas.

 

Testimonios forzados y secuestros

Entre amenazas de muerte, secuestros y desapariciones forzadas, los soldados rusos se han vuelto cada vez más inventivos en sus intentos de hacer cooperar a los periodistas ucranianos cuando la guerra entra en su segundo mes. El 23 de marzo se tomó como rehén al padre de la periodista Svitlana Zalizetska, de 75 años, en la ciudad de Melitopol, al sureste del país. Como condición para su liberación, pedían que Zalizetska -directora del principal periódico de la ciudad, Golovna Gazeta Melitopola, y del diario digital RIA-Melitopol– informase al ejército ruso. La periodista se negó y su padre fue puesto en libertad.

No es la primera vez que los soldados rusos toman como rehenes a un periodista o a un familiar. El 8 de marzo, en Berdiansk, ciudad costera situada a 120 km al este de Melitopol, los soldados rusos asaltaron un edificio en el que se encontraban la radio Novosti Berdiansk, el periódico Berdianskiye Vedomosti y un canal de televisión local, Youg TV. En pocos minutos tomaron el control de la emisora de radio y del canal de televisión, y después del canal de Telegram de Novosti Berdiansk y de la cuenta de Instagram. Y tomaron como rehenes a unos 50 empleados de estos medios de comunicación que estaban presentes.

El 12 de marzo, la periodista de Hromadske Radio , Viktoria Roshchina , desapareció en Berdyansk. Fue liberada el 22 de marzo, tras ser obligada a grabar un video en el que afirmaba que las fuerzas armadas rusas «le salvaron la vida» y que la habían «tratado bien». El periodista Oleg Baturin y un mediador de Radio France que desea permanecer en el anonimato fueron secuestrados respectivamente en Kakhovka (región de Kherson) y cerca de Kiev, y torturados por las fuerzas rusas antes de ser liberados.

Los periodistas en los territorios ocupados también reciben a veces “visitas” de las fuerzas rusas y son detenidos temporalmente. El 21 de marzo en Melitopol, tres periodistas de Melitopolskie Vedomosti -Yulia Olkhovskaïa , Lyoubov Chaika , Mikhaïlo Kumok- y la editora en jefe Evgenia Boriane , fueron arrestados en su casa y llevados por la fuerza a un lugar desconocido antes de ser liberados unas horas después. luego.

También en la región de Kherson, las fuerzas rusas amenazaron de muerte a la corresponsal de la agencia nacional de noticias Ukrinform , Irina Staroselets , que participa activamente en la cobertura del conflicto: “los rusos siguen llamándome y advirtiendo de lo que me van a hacer”. Los activistas prorrusos también pueden estar detrás de las amenazas. A principios de marzo, publicaron en Internet el número de teléfono móvil, la dirección y los datos del pasaporte de Anastasia Volkova, periodista del canal LOT TV , en la región de Lugansk, y pidieron su castigo por criticar al Kremlin.

Hasta la fecha, 5 periodistas han sido asesinados en el ejercicio de su profesión y 9 heridos por arma de fuego. Ucrania ocupa el puesto 97 entre 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021 de RSF y Rusia ocupa el puesto 150.