IRÁN | Persecución contra los periodistas que cuestionan las cifras oficiales del coronavirus

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A medida que las estadísticas oficiales continúan ocultando el impacto real de la epidemia de coronavirus en Irán, las autoridades iraníes están intensificando su acoso a los periodistas que brindan cobertura independiente sobre la propagación del virus y, en particular, sobre el número real de muertes.

 

En casi todo el país, funcionarios del Ministerio de Inteligencia o de la Guardia Revolucionaria han convocado a periodistas y periodistas ciudadanos para interrogarlos después de que proporcionaran informaciones que contradecían las declaraciones oficiales sobre la epidemia de COVID-19. Algunos han sido acusados de difundir rumores.

El fiscal adjunto de la ciudad sagrada de Qom, Hamzeh Zare, anunció el 5 de marzo que la persona que grabó vídeos clandestinos en la morgue de la ciudad había sido arrestada y acusada. El vídeo, que ha circulado ampliamente en las redes sociales, mostraba los cuerpos de unas 30 víctimas de coronavirus, aunque el número oficial de muertes en Qom es mucho menor.

Dos días después, el jefe del sistema judicial en Qom, Ali Mozafari, anunció la detención de un enfermero que había publicado información en Instagram sobre el número real de muertes y la falta de equipos en el hospital. Fue puesto en libertad provisional tres días después.

El 6 de marzo, Fardin Moustafai, editor de un canal de noticias en la aplicación de mensajería instantánea Telegram, fue convocado por las autoridades judiciales en Saqqez, en la provincia de Kurdistán, y acusado de publicar cifras que contradecían la información oficial sobre el progreso de la epidemia en la provincia.

En Rasht, una de las localidades más afectadas por la epidemia, funcionarios de inteligencia de la Guardia Revolucionaria citaron a dos periodistas para interrogarlos por publicar información sobre la caótica situación en la ciudad y el número de víctimas. “El país está en guerra y la publicación de esta información equivale a colaborar con el enemigo”, les dijo un funcionario.

En la capital, Teherán, cuatro periodistas activos en las redes sociales –entre ellos el director del diario digital Entekhab, Mostafa Faghihi, y el periodista documentalista Hussein Dehbashi-, fueron convocados por funcionarios del Ministerio de Inteligencia y de la Fiscalía por poner en duda las informaciones sobre la epidemia publicadas por las autoridades.

“Desinformar y acosar a los periodistas que brindan información sobre la situación real en Irán no ayudará a combatir la epidemia de coronavirus, sino todo lo contrario”, recuerda Reza Moini, jefe del departamento para Irán de RSF. “ Las autoridades deben respetar el derecho del público a la información periodística completa, independiente, diversa y de calidad, tal como está consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Para proteger a la población, la información debe circular de forma adecuada”.

Estos últimos casos de acoso judicial siguen a los que ya reportó RSF en febrero. La organización también condenó que se ocultasen los hechos sobre la propagación del virus en Irán.

Irán ocupa el puesto 170, de 180 países, en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019 de Reporteros Sin Fronteras. Ver también el Informe Anual de la organización.