IRÁN | RSF pide a la ONU que investigue la muerte del periodista Baktash Abtin

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Reporteros Sin Fronteras (RSF) pide a la ONU que cree una comisión internacional independiente de investigación sobre la muerte de Baktash Abtin, periodista y escritor iraní que falleció el 8 de enero tras no recibir atención cuando se contagió de Covid-19 en la cárcel de Evin, en Teherán.

Miembro de la Asociación de Escritores de Irán, Baktash Abtin fue trasladado demasiado tarde al hospital por las autoridades iraníes, a pesar de que los funcionarios de la prisión les habían advertido de que su estado estaba empeorando drásticamente, ha declarado su abogado a RSF.

«La privación de atención médica es utilizada deliberadamente por las autoridades iraníes como una forma de eliminar a los disidentes encarcelados», declara Reza Moini, jefe del área de RSF en Irán y Afganistán. «Instamos a los relatores de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Irán, sobre las ejecuciones extrajudiciales y sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes a que arrojen toda la luz posible sobre la muerte de Baktash Abtin. Es hora de poner fin a este tipo de comportamiento criminal, que equivale a un asesinato de Estado».

Privar a los detenidos de atención médica viola la prohibición de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes. Viola las leyes que las propias autoridades iraníes se han comprometido a respetar, las normas que han decretado, así como las normas internacionales establecidas por la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que Irán firmó.

Las autoridades ignoraron las advertencias

El abogado de Abtin, Naser Zarafshan, que también es miembro de la Asociación de Escritores de Irán, advirtió a los funcionarios de la prisión el 27 de noviembre que el estado de Abtin estaba empeorando, que tenía fiebre y tos y que le dolía todo el cuerpo. Pero hasta el 5 de diciembre no lo trasladaron al hospital Taleghani de Teherán y pasaron otros tres días hasta que se informó a su familia.

«Durante seis días, ni la familia ni los amigos de este periodista, que estaba encadenado a su cama, supieron lo que realmente tenía», denuncia Zarafshan a RSF. «Los guardias se negaron incluso a que su familia le llevara un zumo de frutas». En el momento de su traslado al hospital Taleghani había desarrollado una forma grave de Covid-19 y más del 78% de sus pulmones estaban infectados. «Era demasiado tarde», añade Zarafshan.

El estado de salud de Abtin era preocupante desde hacía tiempo. Sufrió un ataque anterior de Covid-19 en abril de 2021, cuando las autoridades también retrasaron el tratamiento. Varios médicos pidieron entonces su puesta en libertad, alegando que su estado de salud era incompatible con la continuación de la detención, pero su llamamiento quedó sin respuesta.

Preocupación por otros periodistas encarcelados

La suerte de otros periodistas encarcelados enfermos es una fuente de gran preocupación. Uno de los periodistas encarcelados más antiguos del mundo, Kayvan Samimi Behbahani, director del mensual Iran Farda, de 73 años, sigue detenido aunque los médicos han certificado que su estado es incompatible con el encarcelamiento. Y su situación podría empeorar rápidamente tras la publicación de una carta en la que culpa a las autoridades judiciales iraníes de la muerte de Abtin. Podrían trasladarle a otra cárcel, poniendo su vida en peligro.

Otros periodistas, miembros de la Asociación de Escritores de Irán, también se encuentran en prisión. Entre ellos están Reza Khandan Mahabadi, Kayvan Bagen y Khosro Sadeghi Borjeni. Aunque es la organización de la sociedad civil más antigua de Irán, las actividades de la asociación han sido prohibidas tanto bajo el Shah como bajo la Revolución Islámica. Dos de sus representantes, los escritores y periodistas Mohamad Makhtari y Mohammad Jafar Pouyandeh, fueron asesinados en 1998.

Muerto en prisión

Abtin no es el primer periodista iraní que muere en prisión. Zahra Kazemi, fotógrafa de 54 años con doble nacionalidad iraní y canadiense, murió el 10 de julio de 2003 tras ser torturada mientras estaba detenida. El bloguero Omidreza Mirsayafi murió detenido en circunstancias poco claras seis semanas después de su detención en febrero de 2009. La editora de Iran-e-Farda, Hoda Saber, de 52 años, murió de un ataque al corazón en junio de 2011 tras estar detenida desde el mes de agosto anterior. El bloguero Sattar Beheshti murió mientras estaba detenido por la ciberpolicía iraní, la FTA, en noviembre de 2012. Ninguno de los autores e instigadores de estos delitos ha comparecido ante la justicia.

La República Islámica de Irán ocupa el puesto 174 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021 de RSF.