INTERNET / CORONAVIRUS | Cuando las grandes plataformas quieren, pueden controlar la desinformación

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En respuesta a la avalancha de rumores y desinformación sobre la epidemia de coronavirus, las principales plataformas digitales han tomado medidas sin precedentes y opuestas a sus prácticas habituales para promover información fiable. Reporteros Sin Fronteras (RSF) los insta a promover contenidos fidedignos, sea cual sea el tema del que se trate.

 

Las medidas tomadas para combatir la desinformación sobre el COVID-19 muestran que las plataformas tienen capacidad para reaccionar al caos de la información desde sus estructuras. RSF las insta a ser más transparentes en el futuro  acerca de los mecanismos disponibles para promover información fiable y a comprometerse a usar estos mecanismos de forma sistemática. Dichos mecanismos no deben ser discrecionales y deben basarse en principios transparentes.

“Durante una profunda crisis de salud pública, en la que la situación está evolucionando rápidamente, el acceso a información fiable es vital para proteger al público”, señala el secretario general de RSF, Christophe Deloire. “La libertad y la independencia periodística desempeñan un papel clave. Las plataformas deben ser transparentes sobre las reglas que rigen la promoción de información fidedigna y deben continuar con este enfoque en el futuro”.

Con este fin, RSF desarrolló la Iniciativa de Confianza en el Periodismo (Journalism Trust Initiative- JTI), en la que formuló indicadores de información fiables e independientes para fomentar el uso de métodos periodísticos y el cumplimiento de la ética periodística. Las plataformas podrían incorporar el estándar JTI como un “factor de integridad” en sus algoritmos. Los algoritmos de los buscadores se basan en muchos factores, pero no, en este momento, en el cumplimiento editorial de ciertos principios fundamentales.

Según un informe confidencial del Departamento de Estado de EEUU recogido por The Washington Post, entre el 20 de enero (fecha en que las autoridades chinas informaron por primera vez sobre la transmisión del coronavirus de persona a persona) y el 10 de febrero, dos millones de los mensajes publicados en Twitter (el 7% de el total) estaban difundiendo teorías de conspiración sobre el coronavirus. Para combatir este fenómeno, Twitter promovió cuentas de salud pública verificadas y ofreció a los usuarios fuentes de información “autorizadas” sobre el coronavirus. Twitter seleccionó contenido publicado por organizaciones de salud pública, funcionarios gubernamentales y ciertos medios de comunicación nacionales sin explicar las reglas que determinaron su selección.

Con la ayuda de organizaciones regionales e internacionales de salud pública, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), Facebook ha estado “limitando la información errónea y el contenido dañino” sobre el coronavirus desde el 30 de enero, y ha modificado su algoritmo de recomendación para eliminar páginas y grupos vinculados al coronavirus. Facebook generalmente limita la distribución de información que ha sido verificada como engañosa por su red de verificadores de hechos etiquetándola como tal y ofreciendo fuentes alternativas de información.

Instagram y Google han modificado sus interfaces para promover información verificada. YouTube ofrece vídeos con paneles de información y está intensificando sus esfuerzos para eliminar información falsa. En las búsquedas relacionadas con el coronavirus, Pinterest solo ofrece información publicada por la OMS.