BANGLADESH | Excarcelado Faridul Mostafa, periodista torturado y retenido por la policía durante casi un año

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Reporteros Sin Fronteras (RSF) pone de relieve la terrible historia del periodista Faridul Mostafa, sin denunciar hasta hace poco. Fue torturado y ha pasado encarcelado arbitrariamente durante casi un año por investigar la corrupción generalizada en la ciudad de Cox’s Bazar y sus alrededores, en el extremo sudoriental de Bangladesh.

Faridul Mostafa, director del periódico Cox’s Bazar Bani y del diario digital Janatar Bani, salió por fin en libertad bajo fianza de la prisión de Cox’s Bazar el 27 de agosto. Llevaba detenido 11 meses y cinco días. Lo arrestaron tras cubrir la corrupción del gobierno local relacionada con el tráfico de drogas de la región con la vecina Myanmar.

En los reportajes publicados en mayo y junio de 2019, Faridul se centró en casos de extorsión y amenazas de muerte en relación con los presuntos vínculos entre los cárteles locales de la droga y Pradeep Kumar Das, el oficial encargado (OC) de la comisaría de policía de Teknaf, una ciudad fronteriza situada a 75 km al sur de Cox’s Bazar.

Después de que el propio Faridul comenzara a ser objeto de amenazas, escribió cartas al presidente, al ministro del Interior y al Inspector General de Policía en la capital de Bangladesh, Daca, el 28 de junio de 2019, solicitando protección contra el oficial encargado Pradeep.

Tortura brutal

Dos días después, el oficial de policía Pradeep presentó tres quejas acusando a Faridul de extorsión. Alarmado el periodista huyó a Daca, pero fue localizado a través de la señal de su teléfono móvil y, después de que los matones del oficial Pradeep lo detuvieran allí el 19 de septiembre de 2019, lo llevaron de vuelta a la comisaría de policía de Teknaf. Fue entonces cuando comenzó la verdadera pesadilla.

“Fue brutalmente torturado estando bajo custodia policial y antes de que lo llevaran ante un tribunal en Cox’s Bazar tres días después”, explica su esposa, Hasina Akter, a RSF. Ella afirma que sus manos y piernas estaban rotas y las uñas de sus dedos de las manos y de los pies fueron arrancadas con alicates por el propio Pradeep. Su vista se vio gravemente afectada por el polvo de chile rojo con que le frotaron los ojos, y se vio obligado a beber agua de alcantarilla, lo que le causó una grave diarrea.

Antes de llevar a Faridul ante un juez, el oficial Pradeep realizó una redada en su casa el 21 de septiembre de 2019, en la que sus hombres pusieron dos armas de fuego ilegales, 400 píldoras de yaba (una droga popular en la zona) y botellas de alcohol. Después fingieron descubrirlas. Esta “prueba” y los otros tres cargos presentados por Pradeep bastaron para que Faridul fuera encarcelado sin posibilidad de fianza.

El todopoderoso oficial de policía

Su esposa reveló a RSF que la familia no se atrevió a impugnar los cargos en el tribunal ni a informar de este escándalo a la prensa por temor a las represalias del todopoderoso oficial de policía. Fue solo el arresto de Pradeep a principios del mes pasado por el asesinato de un oficial del ejército retirado lo que finalmente desató las mordazas y revivió las esperanzas de Faridul.

El 17 de agosto, el Tribunal Superior de Bangladesh ordenó su puesta en libertad bajo fianza. Lo excarcelaron 10 días después, pero sigue acusado de un total de seis cargos, entre ellos posesión ilegal de drogas, alcohol y armas de fuego, que podrían llevarle de nuevo a su encarcelamiento.

“Instamos a las más altas autoridades judiciales de Bangladesh a que desestimen inmediatamente los cargos falsos contra Faridul Mostafa, a que asuman la responsabilidad de sus gastos médicos y a que dicten órdenes para que se le brinde protección efectiva”, pide Daniel Bastard, director del departamento de RSF para Asia y el Pacífico. “Su horrible calvario exige profundas reformas en la policía y el sistema judicial para que los periodistas puedan investigar libremente los casos de corrupción sin temor a represalias”. Está en juego la credibilidad del Estado de derecho en Bangladesh”.

Los continuos temores

Al salir de la cárcel, Faridul dijo a los periodistas que esperaban y a un representante de RSF que seguía muy preocupado por su seguridad. “Mi seguridad podría estar todavía en peligro porque los colegas del policía y las bandas del hampa se sienten amenazados”.

Como informó RSF en su momento, el periodista del periódico local Shariful Alam Chowdhury fue golpeado casi hasta la muerte por unos matones que actuaban por orden de un funcionario local en Muradnagar, en las afueras de Cumilla, 100 km al este de Daca, en julio.

En junio, RSF y otras cuatro ONG escribieron a la primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, pidiéndole que tomara medidas concretas para garantizar la libertad de prensa ante el alarmante aumento de las agresiones físicas contra los periodistas que investigaban la corrupción. Según el recuento de RSF, al menos 15 periodistas han sido víctimas de graves actos de violencia en Bangladesh desde que se impuso el confinamiento por la crisis del coronavirus a finales de marzo.

Bangladesh ocupa el puesto 150 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020 de RSF.

 

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