CLASIFICACIÓN 2020 | ANÁLISIS GENERAL: “Entramos en una década decisiva para el periodismo y el coronavirus es un factor multiplicador”

21.04.2020 03:30

La edición 2020 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF) muestra que la próxima década será decisiva para el futuro del periodismo. La pandemia del Covid-19 resalta y amplifica las múltiples crisis que amenazan al derecho a una información libre, independiente, plural y fidedigna.

 

La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, que evalúa cada año la situación del periodismo en 180 países y territorios, muestra que los próximos diez años serán sin duda “una década decisiva” para la libertad de prensa debido a las crisis que afectan al futuro del periodismo: geopolítica (agresividad de los modelos autoritarios), tecnológica (falta de garantías), democrática (polarización, políticas de represión), de confianza (desapego, e incluso odio, hacia los medios de comunicación) y económica (empobrecimiento del periodismo de calidad).

 

A estos cinco tipos de crisis, cuyos efectos permite evaluar la metodología de la Clasificación, se suma ahora una crisis sanitaria. “Entramos en una década decisiva para el  periodismo, debido a las crisis simultáneas que afectan al futuro de la prensa”, señala Christophe Deloire, secretario general de RSF. “La pandemia del coronavirus muestra  factores negativos para el respeto del derecho a una información fiable; esta es, en sí misma, un factor multiplicador. ¿Qué será de la libertad, del pluralismo y de la credibilidad de la información de aquí al año 2030? La respuesta a esta pregunta es lo que hoy está en juego”, añade.

 

Existe una clara correlación entre la represión de la libertad de prensa registrada durante la crisis del coronavirus y el lugar que ocupan los países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. China (177º) e Irán (173º, -3), epicentros de la pandemia, establecieron dispositivos de censura masivos. En Irak (162º, -6) el gobierno suspendió la licencia de trabajo de la agencia de noticias Reuters durante tres meses, horas después de que esta publicase una nota que cuestionaba las cifras oficiales de casos de Covid-19. En Hungría (89º,-2) el primer ministro, Viktor Orbán, hizo que se aprobara una ley relativa al coronavirus que sanciona la difusión de noticias falsas con penas de hasta cinco años de prisión, una forma de coacción completamente desmesurada.

 

 “Los gobiernos autoritarios ven en la crisis sanitaria la oportunidad de aplicar la famosa ‘doctrina del shock’: aprovechar la interrupción de la vida política, la consternación de la población y el debilitamiento de los movimientos sociales, para imponer medidas que sería imposible adoptar en condiciones normales”, denuncia Christophe Deloire. “Para que esta década decisiva no sea catastrófica, la gente de bien, sea quien sea y se encuentre donde se encuentre, tiene que movilizarse para que el periodismo pueda cumplir la función esencial de ser un ‘testigo solvente’ para las sociedades, por lo que debe contar con todas sus capacidades”, agrega.

 

Grandes movimientos en la Clasificación 2020

 

  • En 2020 Noruega conserva, por cuarto año consecutivo, el primer lugar de la Clasificación, mientras que Finlandia se mantiene en la segunda posición. Dinamarca (3º, +2) se sitúa ahora en el tercer lugar, ya que Suecia (4º, -1) y los Países Bajos (5º, -1) sufren un descenso por el aumento de los casos de acoso a periodistas en internet.
  • En el otro extremo de la Clasificación hay pocos cambios. Corea del Norte (180º, -1) desciende a la última posición y ocupa el lugar de Turkmenistán, mientras que Eritrea (178º) sigue siendo el país peor calificado del continente africano.
  • Tras la alternancia política, Malasia (101º) y Maldivas (79º) registran los mayores avances de la Clasificación: escalan 22 y 19 puestos, respectivamente, mientras que Sudán (159º) sube 16 posiciones tras la caída de Omar al Bashir.
  • Entre los países que experimentan las mayores caídas en la edición 2020 se encuentra Haití, que baja 21 lugares y ahora se sitúa en la posición 83 debido a las agresiones que han sufrido los periodistas en las violentas manifestaciones que sacuden al país desde hace dos años. Las otras dos mayores caídas se observan en África, en dos países donde se han incrementado las violaciones a la libertad de prensa: Comoras (75º, -19) y Benín (113º, -17).

 

La Clasificación, región por región

 

  • Europa sigue siendo el continente mejor clasificado en cuestión de libertad de prensa, a pesar de las políticas represivas de algunos países de la Unión Europea y los Balcanes.
  • En segundo lugar se encuentra América, pese a que Estados Unidos y Brasil, los dos pesos pesados de la región, se han convertido en dos verdaderos antimodelos.
  • En África, que se ubica en la tercera posición, se registraron importantes retrocesos por el aumento de las prolongadas detenciones arbitrarias de periodistas y por los ataques que estos sufren en internet.
  • Este año, la región que experimenta un mayor deterioro es la de Asia y el Pacífico (+1,7%). Australia (26º, -5) desciende en la Clasificación debido a que el secreto de las fuentes y el periodismo de investigación están en peligro en este país, que antes era un modelo en la zona. Otros dos países también han contribuido al descenso de la puntuación de esta región son Singapur (158º), que pierde siete posiciones por su orwelliana ley contra las noticias falsas y entra en la zona negra de la Clasificación, y Hong Kong (80º), que también pierde siete lugares por las agresiones a periodistas durante las manifestaciones pro democracia. 
  • Tampoco es una sorpresa que la región de Europa del Este-Asia Central conserve, como cada año, el penúltimo lugar, mientras que Oriente Medio-África del Norte sigue siendo la región donde resulta más peligroso para los periodistas ejercer su profesión. Las autoridades de Argelia (146º, -5) han detenido al corresponsal de RSF, lo que muestra una vez más cómo ciertos países aprovechan la epidemia provocada por el Covid-19 para ajustar cuentas con el periodismo independiente. 

 

La extrema derecha marca el año en España

 

España conserva el puesto 29 en la Clasificación Mundial 2020. Esta posición se explica, por un lado, por la vuelta a la calma tras momentos de grave deterioro de la libertad de información y, por otro, por la situación en una zona de la tabla relativamente tranquila. Los únicos ‘vecinos’ de ránking en los que se aprecian movimientos bruscos son Australia (26º, -5) y Ghana (30º), que pierde tres puestos por el asesinato de un célebre periodista de investigación.

 

  • La penetración de la extrema derecha en la política del país marcó 2019. VOX, convertido en la tercera fuerza, mantiene una cruzada contra los medios de comunicación. Sus simpatizantes incitan al linchamiento de periodistas en las redes sociales o los acosan físicamente cuando cubren los acontecimientos. Los dirigentes políticos insultan públicamente a los reporteros y, en ocasiones, les niegan el acceso a sus encuentros.
  • En Cataluña, en un ambiente de extrema polarización política, los periodistas han sufrido violencia física, tanto por parte de la policía como de los manifestantes independentistas.
  • Los periodistas de investigación padecen un encarnizamiento judicial: algunos han sido acusados del delito de revelación de secretos (publicar información del sumario secreto); otros han sido objeto de requisas. Aunque en la mayoría de los juicios no se les ha sancionado, los jueces y la policía tienden cada vez más a no respetar la protección de las fuentes periodísticas, así como a obstaculizar el periodismo de investigación.

 

Crisis que ponen en peligro el futuro del periodismo

 

1) Crisis geopolítica

Una de las crisis más sobresalientes es la geopolítica, alimentada por los gobernantes y los regímenes dictatoriales, autoritarios o populistas que tratan de restringir la información e imponer su visión del mundo, sin pluralismo ni periodismo independiente. Los regímenes autoritarios conservan su mala posición en la Clasificación.

  • China (177º), que intenta imponer un “nuevo orden mundial de la información”, mantiene su modelo de hipercontrol de la información, y la crisis sanitaria provocada por el coronavirus demuestra los efectos negativos que esto tiene en todo el mundo.
  • Arabia Saudí (170º, +2) y Egipto (166º, -3) son las mayores prisiones del mundo para los periodistas.
  • Rusia (149º) emplea medios cada vez más sofisticados para controlar la información online.
  • India (142º, -2) ha impuesto en Cachemira el apagón digital más largo de la historia.
  • En Egipto, las autoridades bloquean páginas y diarios digitales, o suelen retirarle la acreditación de prensa a los reporteros con el pretexto de la difusión de “noticias falsas”

 

2) Crisis tecnológica

La falta de una regulación adecuada en la era de la comunicación digital y globalizada ha creado un verdadero caos de información. Propaganda, publicidad, rumores e información periodística compiten directamente. Esta creciente confusión de los contenidos comerciales, políticos y editoriales afecta a las garantías democráticas de la libertad de opinión y de expresión. Además, esta situación favorece que se adopten leyes peligrosas que, so pretexto de evitar la difusión de noticias falsas, permiten a los gobiernos una mayor represión de la prensa crítica e independiente.

  • Al igual que Singapur, el gobierno de Benín aprobó una ley para luchar contra la desinformación y los delitos en internet que puede emplearse de forma abusiva para restringir la libertad de información.
  • La pandemia ha hecho que los rumores y las noticias falsas se propagaran tan rápido como el virus. Los ejércitos de troles a sueldo de los gobiernos de Rusia, China, India, Filipinas (136º, -2) y Vietnam (175º) utilizan el arma de la desinformación en las redes sociales.

 

3) Crisis democrática

La crisis observada en las últimas dos ediciones de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, generada por la hostilidad -e incluso el odio- hacia los periodistas, no ha dejado de acentuarse. Esto ha contribuido a que se pase de las palabras a los actos más graves, y que cada vez suceda con más frecuencia. Por ello, en algunos países existe un grado de temor sin precedentes. Altos dirigentes políticos y sus seguidores continúan nutriendo abiertamente el odio a la prensa.

  • Dos jefes de Estado elegidos democráticamente, Donald Trump, en Estados Unidos (45º, +3), y Jair Bolsonaro, en Brasil (107º, -2), siguen desacreditando a la prensa y alimentando el odio a los periodistas en sus países. El “gabinete do ódio” (gabinete del odio) del presidente de Brasil difunde a gran escala ataques a periodistas, sobre todo cuando estos publican información sobre la política gubernamental. Desde el inicio de la epidemia del coronavirus, Jair Bolsonaro ha redoblado sus ataques a la prensa, a la que considera responsable de una “histeria” destinada a generar pánico en el país.

 

4) Crisis de confianza

La desconfianza hacia los medios de comunicación sospechosos de difundir “noticias contaminadas por información que no es digna de confianza” sigue acentuándose. Según la última encuesta mundial del Barómetro de Confianza Edelman, que examina el grado de confianza de la población en sus instituciones, el 57% de las personas consideran que el medio de comunicación que consultan como referencia puede difundir noticias falsas.

  • Debilitados por esta crisis de confianza, los periodistas se han convertido en uno de los principales blancos de la indignación de los ciudadanos durante las manifestaciones, que se han multiplicado en diversos países como Irak, Líbano (102º, -1), Chile (51º, -5), Bolivia (114º, -1) y Ecuador (98o,- 1).
  • Los reporteros también pueden ser víctimas de la violencia de la policía, como sucede en Francia (32º, -2).
  • Otro fenómeno cada vez más visible: en España (29º), Austria (18º, -2), Italia (41º, +2) y Grecia (65º), grupos nacionalistas o simpatizantes de la extrema derecha agreden abiertamente a los periodistas.
  • Asimismo, los talibanes en Afganistán (122º, -1) y algunos fundamentalistas budistas en Birmania (139º, -1) no dudan en imponer violentamente su visión del mundo a los medios de comunicación.

 

5) Crisis económica

En muchos países, la transformación digital ha dejado exhausta a la prensa. La caída de las ventas y la disminución de los ingresos por publicidad, así como el aumento de los costes de distribución y fabricación, relacionado con el del precio de las materias primas, han llevado a las redacciones a realizar cada vez más recortes de personal. En la última década, la prensa estadounidense ha perdido la mitad de sus puestos de trabajo. Esto no solo tiene consecuencias sociales, sino que también afecta a la libertad editorial de los medios de comunicación en todos los continentes. Los diarios que afrontan dificultades económicas tienen menos capacidad para resistir las presiones. 

Por otro lado, la crisis económica ha acentuado el fenómeno de la concentración de la propiedad de los medios de comunicación y, por tanto, los conflictos de intereses que amenazan al pluralismo y a la independencia de la prensa.

  • Petr Kellner, el hombre más rico de la República Checa (40º), compró el grupo de medios de comunicación Central European Media Enterprises (CME), lo que suscita preocupación en varios países de Europa del Este, donde CME controla importantes canales de televisión.
  • Las consecuencias de la concentración también son visibles en Argentina (64º, -7) y en el continente asiático: en Japón (66o, +1), las redacciones aún dependen en gran medida de la dirección de los keiretsu, grandes conglomerados que anteponen los intereses económicos a los periodísticos.
  • En Taiwán (43o, -1) y Tonga (50o, -5) la lógica comercial a la que están sometidos los medios de comunicación favorece la polarización y la búsqueda de sensacionalismo, lo que contribuye a desacreditar aún más a los medios de comunicación y a acentuar la crisis de confianza en la prensa.