MARRUECOS | Prisión para Omar Radi e Imad Stitou: el veredicto de la vergüenza

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Los periodistas Omar Radi e Imad Stitou han sido condenados a seis y un año de prisión, respectivamente, con seis meses de suspensión de la pena. Reporteros Sin Fronteras (RSF) condena la injusta sentencia dictada tras un juicio arbitrario.

El 16 de julio, en un proceso plagado de irregularidades, el Tribunal de Apelación de Casablanca ha condenado a los periodistas Omar Radi e Imad Stitou a seis y un año de cárcel, respectivamente, con un plazo de seis meses de suspensión, por “violación”, “espionaje” y “omisión del deber de perseguir o impedir delitos”.

“Se trata de un veredicto vergonzoso”, declara el secretario general de RSF, Christophe Deloire. “En medio del asunto Pegasus, y pocos días después de haber dictado una decisión similar en el caso Rassouni, la justicia marroquí persiste en negar la injusticia de sus procedimientos, y en dictar decisiones que condenan duramente a los periodistas a los que se les niega un juicio justo”.

A finales de junio de 2020 se abrió una investigación por “espionaje” tras la publicación de un informe de Amnistía Internacional que revelaba que el teléfono de Omar Radi había sido pirateado utilizando el software Pegasus de la empresa israelí NSO. Unos meses más tarde, Radi fue interrogado repentinamente tras una denuncia de “violación” y “acoso sexual” por parte de una antigua compañera. Seguidamente, fue encarcelado el 29 de julio a la espera de juicio. A pesar de que el periodista está siendo procesado por dos casos distintos, “espionaje” y “violación”, ambos cargos están siendo tratados conjuntamente por las autoridades. Esta confusión plantea serias dudas sobre la imparcialidad de su juicio, teniendo en cuenta que este periodista de investigación, cofundador del diario digital Le Desk y activista de derechos humanos, ya estaba en el punto de mira de las autoridades desde hace, al menos, tres años. En diciembre de 2019, recibió una condena de cuatro meses de prisión sin internamiento por “desacato” en base a un solo tuit publicado ocho meses antes.

Su compañero, Imad Stitou, fue acusado de encubrimiento por apoyar a Omar Radi. Inicialmente, se le llamó para declarar como testigo de la defensa. Confirmó la “relación consentida” entre el periodista y la víctima. Al poco tiempo fue procesado por “no denunciar un delito”.

Tras impugnar su detención preventiva, Omar Radi llevó a cabo una huelga de hambre, a la que puso fin tras 21 días debido a su enfermedad de Crohn. Desde entonces, permanece muy débil.

Marruecos ocupa el puesto 136 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF.