MALDIVAS | RSF pide a las autoridades que dejen de amordazar a los medios

06.11.2015 18:30

 

Reporteros Sin Fronteras denuncia el acoso a medios y periodistas en Maldivas, donde el gobierno declaró el estado de emergencia el 4 de noviembre. La organización insta a las autoridades a abstenerse de cualquier intento de amordazar a los medios audiovisuales y digitales.

 

El Presidente Abdulla Yameen anunció el estado de emergencia pocos días antes de una sonada manifestación contra el gobierno, y tras meses de un clima de tensión política que ha tenido su punto culminante en un bombardeo y un intento de atentado en la capital, Malé.

 

En los días anteriores a la convocatoria, los periodistas fueron objeto de detenciones repentinas, intimidación y ataques informáticos. Algunos han explicado a Reporteros Sin Fronteras que temen que Internet pueda ser desconectado en los próximos días.

 

El 6 de noviembre por la mañana, la policía de Malé allanó la sede del canal privado Sangu TV y ordenó la suspensión de todas las emisiones. Después, los agentes confiscaron todos los discos duros de los ordenadores del canal en el curso de un registro que duró tres horas. Las autoridades acusan a Sangu TV de publicar en Internet, hace más de dos meses, un vídeo que mostraba el logotipo del Estado islámico y a tres enmascarados profiriendo amenazas de muerte contra el presidente Yameen. El director general de Sangu TV, Ibrahim Asward Waheed insiste en que cadena de televisión no tiene nada que ver con el vídeo.

 

Waheed había recibido una citación de la Maldivas Broadcasting Corporation el 4 de noviembre, en relación con contenido considerado como problemático. No respondió a la convocatoria.

 

"Condenamos con firmeza la redada policial en la sede de Sangu TV", dijo Benjamin Ismaïl, responsable Reporteros Sin Fronteras para Asia y el Pacífico.

 

"La ola de intentos para intimidar y disuadir a los medios de comunicación de que hagan periodismo de investigación indica un deseo de acallar periodistas y de evitar que informen a sus conciudadanos de la tensión que agita al archipiélago. Estaremos atentos a cualquier intento por parte de las autoridades de Maldivas de utilizar el estado de emergencia como un pretexto para imponer un bloqueo informativo".

 

Hussain Fiyaz Moosa, director general de la cadena de oposición TV Raajje, y dos de los periodistas del canal, Mohamed Wisam y Leevan Ali Naseer, fueron detenidos el 2 de noviembre mientras cubrían cómo el ejército desactivaba una bomba colocada en un coche cerca del palacio presidencial en Malé, en lo que parece haber sido un segundo intento de atentado con bomba contra el presidente.

 

Fueron acusados ​​de "obstrucción" a la policía, que pidió su detención durante 15 días con el argumento de que "plantean un peligro para la sociedad". Sin embargo, un tribunal ordenó su puesta en libertad al día siguiente. Raajje TV ha informado de que fueron golpeados mientras estaban retenidos.

 

El diario digital The Maldives Independent afirma que la policía también maltrató a un reportero y a un fotógrafo que intentaban cubrir la operación de desactivación de la bomba.

 

Tan pronto como se declaró el estado de emergencia, la Maldivas Broadcasting Corporation (MBC) advirtió a las emisoras de radio y televisión privadas que sus licencias serían retiradas si se difundían contenidos que "infringieran la seguridad nacional."

 

El presidente de la MBC, Mohamed Shakeeb, hizo un llamamiento a los medios de comunicación para que se asegurasen de que sus informaciones se ajustasen a los hechos y no fomentaran los disturbios. A los medios audiovisuales se les ha indicado que sólo pueden referirse a las razones del estado de emergencia con confirmación de las autoridades pertinentes.

 

Varios medios digitales han informado de interrupciones en su servicio. Haveeru y Sun Online eran inaccesibles en la mañana del 4 de noviembre como consecuencia de ataques DDoS, una técnica para paralizar los servidores que consiste en saturarlos de solicitudes de conexión.

 

El archipiélago índico de Maldivas, donde los medios de comunicación independientes y de  oposición han estado mucho tiempo expuestos a la violencia, ocupa el puesto 112, de 180 países, en la Clasificación Mundial 2015 de la Libertad de Prensa que establece Reporteros Sin Fronteras, tras caer 60 posiciones desde 2010.