CHINA | RSF pide un boicot internacional a la Conferencia Mundial de Internet

11.12.2015 15:09
Reporteros Sin Fronteras pide a la comunidad internacional que boicotee la segunda Conferencia Mundial de Internet organizada por China, un país que lidera la lista de “Enemigos de Internet” elaborada anualmente por RSF. El propagandista y jefe de la Administración del Ciberespacio Chino, Lu Wei, ha defendido recientemente la censura en la red argumentando que es necesario conseguir un balance entre la libertad y el orden.
 
“La libertad es nuestro objetivo y el orden nuestro medio”, ha explicado Lu Wei en el acto de presentación de la segunda Conferencia Mundial de Internet, que tendrá lugar del 16 al 18 de diciembre en la provincia de Zhejiang. “Es necesario controlar Internet para corregir los rumores… (ello) protege los derechos y los intereses de los usuarios”, añade Wei.
 
En otras palabras, la censura en Internet es necesaria por el interés de los propios usuarios.
 
Lu Wei ha llegado a decir que el control de la información en Internet en China no es diferente al de otros países. “No hay país en el mundo donde no se gestione Internet”, ha afirmado intentando restar importancia a la Gran Muralla China, uno de los sistemas de censura y vigilancia de Internet más elaborados del mundo.
 
“Los cuentos de hadas de Lu Wei deben ser corregidos. China hace bastante más que `gestionar Internet´. Vigila de cerca toda la información accesible a los usuarios y bloquea sistemáticamente contenidos críticos o comprometedores para el Partido Comunista”, advierte Benjamin Ismaïl, responsable de la oficina de Asia de Reporteros Sin Fronteras. 
 
A la conferencia asistirán las mayores empresas chinas y extranjeras del sector, así como más de 50 representaciones oficiales, entre ellas la de Rusia, Pakistán, Kazajstán o Tayikistán, que se codearán con los creadores de Wikipedia o representantes de la agencia Reuters
 
También se espera la presencia del cofundador de Linked-In, Reid Hoffman, que accedió, en febrero de 2014, a crear la versión china de su plataforma, LingYing, sometida a constante vigilancia, y permeable a que las autoridades chinas tengan acceso a todos sus datos privados, como reveló la ONG GreatFire.org, en julio.
 
“Los miles de invitados que han accedido a acudir a esta conferencia deberían sentir vergüenza por hacerlo”, ha dicho el cofundador de GreatFire.org, Charlie Smith, a RSF. “Lu Wei al menos es consciente de su mensaje y las condiciones para hacer negocios en China. Sus invitados extranjeros piensan que acudiendo a la conferencia ayudan a liberar la red china”, añade.
 
“Llegaría incluso a decir que son cómplices de la censura y el régimen que pretende legitimar Lu Wei y su administración. De hecho, están contribuyendo al encarcelamiento de todos los chinos que reclaman su derecho constitucional a la libertad de expresión”.
 
“Dado que Reuters y Wikipedia están censuradas en China, nos preocupan los compromisos que hayan podido llegar a adquirir estos dos gigantes del sector de la información en materia de censura”, advierte Benjamin Ismaïl. “Ninguna de estas conferencias tiene credibilidad, desde la primera, pues su único objetivo es controlar a las empresas que pretenden operar en China. Las últimas declaraciones de Lu Wei no dejan lugar a dudas del empeño del gobierno chino en no tolerar la libre información. Pedimos por ello a los participantes que boicoteen este evento hasta que el gobierno del Presidente Xi Jinping no haga avances significativos en la materia”.
 
La primera Conferencia Mundial de Internet tuvo lugar del 19 al 21 de noviembre de 2014. La web Techcrunch publicó entonces un comunicado que se dejó en bajo la puerta de las habitaciones del hotel de los asistentes que incluía un “llamamiento al respeto de la soberanía de cada país en materia de Internet” y un “rechazo al uso abusivo de recursos y tecnología para violar la soberanía de los países en Internet”.
 

China ocupa el puesto 176 e los 180 países que conforman la actual Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, elaborada anualmente por Reporteros Sin Fronteras.