RUSIA | Terrible golpe a los restos del periodismo independiente ruso

22.05.2019 13:10

 

Tras el despido de dos periodistas del principal diario moscovita, Kommersant, once de sus colegas presentaron su dimisión y más de 200 periodistas del periódico firmaron una carta conjunta advirtiendo a sus lectores que se verían privados de cobertura imparcial. Reporteros Sin Fronteras expresa su consternación por este último y grave ataque a la libertad editorial en Rusia.
 
 

Como protesta contra el despido de sus colegas Maxime Ivanov e Ivan Safronov, once periodistas de la sección de Política del periódico Kommersant presentaron su dimisión en bloque el 20 de mayo. A los reporteros los despidieron por informar de que Valentina Matviyenko, una influyente política aliada al presidente ruso Vladimir Putin, podría ser reemplazada como presidenta del Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento ruso) en los próximos meses.
 

"Dejo el grupo editorial Kommersant no por mi propia voluntad, sino como resultado de una decisión del accionista, que fue extremadamente crítico con el artículo sobre la posible renuncia de Valentina Matviyenko, portavoz del Consejo de la Federación", escribió Safronov en una publicación de Facebook.
 
 

Según la información recopilada por Reporteros Sin Fronteras (RSF) Ivanov y Safronov fueron despedidos como resultado de la presión del propietario del periódico, el influyente empresario multimillonario Alisher Usmanov, que criticó, entre otras cosas, que no desvelaron sus fuentes en el artículo. Un portavoz de Usmanov comentó, por su parte, que el empresario no tomó ninguna "decisión sobre el despido o la contratación de periodistas".
 
 

La noche siguiente al despido, más de 200 periodistas de Kommersant publicaron una carta conjunta en Facebook confirmando la injerencia del propietario y enfatizando la profesionalidad de Ivanov y Safronov, así como la importancia de la confidencialidad de las fuentes de los periodistas.
 
 

"Nuestros lectores, socios y anunciantes se verán privados de la cobertura imparcial y de alta calidad de una serie de problemas políticos nacionales (...) durante mucho tiempo", añade la La carta conjunta.
 
 

"Esta intromisión en la línea editorial del Kommersant por parte del propietario es un golpe terrible para lo que queda de la independencia periodística en Rusia", señala la oficina de RSF en Europa del Este y Asia Central. “El respeto por la confidencialidad de las fuentes de periodísticas es un principio esencial para el cual existe una disposición en la legislación rusa. Reporteros Sin Fronteras desea expresar su total solidaridad con los periodistas que se movilizan para defender el periodismo independiente y de calidad, que se ve amenazado por una injerencia política cada vez más flagrante".
 
 

El Sindicato de Periodistas y Trabajadores de Medios hizo un llamamiento a una huelga, expresando su profunda preocupación por la situación y condenando lo que calificó como una "brutal injerencia de los accionistas en la política editorial". El Sindicato de Periodistas de Rusia también señaló que "la intromisión de los accionistas en la política editorial viola el derecho constitucional a la libertad de expresión".
 
 

Kommersant fue considerado una vez el buque insignia de la prensa rusa, pero su prestigio ha disminuido constantemente desde 2008, cuando Usmanov compró la empresa editora. Después de que dos editores fueran despedidos a fines de 2011 por publicar comentarios que supuestamente insultaron al primer ministro Vladimir Putin, 35 periodistas de Kommersant firmaron una carta abierta acusando a Usmanov de intentar "intimidarlos".
 
 

Cuando Maria Karpenko fue despedida como corresponsal en San Petersburgo en marzo de este año, Kommersant comentó que sus comentarios en la red social Telegram habían "violado la política editorial del periódico". Karpenko, en respuesta, se declaró convencida de que la verdadera razón de su despido fue su cobertura crítica del gobernador interino de San Petersburgo, Aleksandr Beglov, durante su campaña electoral.
 
 

Rusia ocupa el puesto 149 de 180 países en la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa de RSF 2019. Vér también el Informe Anual.