FRANCIA | Detenidos dos periodistas mientras hacían un reportaje sobre inmigrantes

15.11.2017 21:25

 

La reportera suiza Caroline Christinaz, del periódico Le Temps, y el reportero francés, Raphaël Krafft, del canal France Culture, fueron detenidos el pasado fin de semana en el sureste de Francia mientras hacían un reportaje de la entrada ilegal de migrantes desde Italia. Están siendo investigados por “ayudar a la entrada, circulación o presencia ilegal de extranjeros en territorio francés”, cargos que pueden suponer hasta cinco años de cárcel. Reporteros Sin Fronteras recuerda que el periodismo no es un delito y los periodistas tienen derecho a proteger a sus fuentes.


 

Caroline Christinaz y Raphaël Krafft fueron detenidos en un control policial en Col de l’Echelle, la noche del 11 de noviembre, cuando viajan en vehículos conducidos por residentes de Briançon, que llevaban a Francia clandestinamente a cuatro migrantes, todos menores.


Los periodistas fueron puestos en libertad, pero se les ordenó comparecer en la comisaría de Briançon al día siguiente. Durante el interrogatorio, Christinaz supo que estaba siendo investigada por “ayudar a la entrada, circulación o presencia ilegal de extranjeros en territorio francés”, un cargo castigado con multas y penas de hasta cinco años de cárcel.


La periodista enseñó a los policías su carnet de prensa, explicando que estaba trabajando en el momento de su detención. “Durante cuatro horas, la mayoría de las preguntas estaban destinadas a obtener información de mis fuentes y de las personas con las que estaba”, explica Christinaz, que cuenta cómo le dijo a la policía repetidamente que quería acogerse a su derecho como periodista a proteger a sus fuentes.


Christinaz afirma que la policía también le pidió su teléfono y sus códigos de acceso y le hizo preguntas sobre su vida privada con el ánimo de calcular sus recursos financieros y la cantidad de una posible multa. Finalmente le hicieron una foto y le tomaron las huellas dactilares.


“Hacer un reportaje sobre migrantes no debería ser un delito”, recuerda Catherine Monnet, de RSF. “Amenazar a periodistas de ser sospechosos de un delito mientras se limitan a hacer su trabajo es una obstrucción del ejercicio del periodismo. También recordamos que los periodistas no pueden verse forzados a revelar sus fuentes, como recoge la ley de prensa francesa de 1881”, añade Monnet.


La policía trató a Krafft como testigo cuando le interrogaron por separado, la tarde del 12 de noviembre, pocas horas después del interrogatorio a Christinaz. Hasta la fecha, los dos periodistas desconocen si las autoridades tienen intención de tomar alguna medida más contra ellos.


Francia ocupa el puesto 39 de los 180 países que conforman la actual Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada anualmente por Reporteros Sin Fronteras.