IRÁN | Un número sin precedentes de mujeres periodistas han sido detenidas

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Mientras el régimen iraní continúa reprimiendo las protestas iniciadas tras la muerte de Mahsa Amini, casi la mitad de los periodistas detenidos recientemente son mujeres, incluyendo a dos que se enfrentan a la pena de muerte. Reporteros Sin Fronteras (RSF) exige acciones inmediatas que aseguren su puesta en libertad incondicional. 

«El incremento de las detenciones de mujeres periodistas refleja simbólicamente la intención sistemática del régimen iraní de silenciar las voces de las mujeres. RSF muestra su preocupación por el destino de estas periodistas que se enfrentan a pagar un precio muy alto, incluyendo la pena de muerte, por haber tenido el valor de revelar la verdad que las autoridades buscan sofocar. Deben ser liberadas inmediatamente y sin condiciones», afirma el Área de Oriente Medio de RSF.

Desde el inicio de las protestas como respuesta a la muerte de Mahsa Amini el 16 de septiembre, al menos 42 periodistas han sido arrestados en todo Irán. Por el momento, 8 de ellos han sido liberados y 34 permanecen detenidos, entre los cuales se encuentran 15 mujeres. En estos momentos, hay más mujeres encarceladas que antes de que comenzasen las protestas. Las cifras nunca habían sido tan altas, ni siquiera durante las protestas generalizadas de 2019, donde tan solo 4 de cada 10 periodistas detenidos eran mujeres.

«Las mujeres son las pioneras de la revolución para la igualdad de género, y han estado en primera línea para la transición de la teocracia a la democracia secular. No temen el riesgo de ser detenidas, torturadas o incluso asesinadas, sino que informan de las noticias inmediatamente», afirma Nazila Golestan, periodista iraní y activista por los derechos de las mujeres asentada en París.

De entre las periodistas detenidas, dos casos son especialmente preocupantes. Nilufar Hamedi y Elahe Mohammadi, las primeras periodistas que llamaron la atención del público sobre la muerte de Mahsa Amini, llevan detenidas más de un mes y han sido acusadas con cargos que podrían acarrear la pena de muerte, ya que las autoridades iraníes les imputan delitos de «propaganda en contra del sistema y conspiración para actuar en contra de la seguridad nacional». Estas acusaciones provocaron una fuerte respuesta por parte de más de 500 periodistas y activistas de los medios de comunicación en Irán, quienes escribieron una valiente apelación para lograr la liberación de sus compañeros detenidos.

Nilufar Hamedi informó para el periódico Shargh desde el hospital en el que Mahsa Amini estuvo en coma antes de morir. La periodista fue detenida el 20 de septiembre. Elahe Mohammadi, periodista del periódico Ham Mihan, visitó el pueblo natal de Amini, Saqez (en la región del Kurdistán, al noroeste de Irán) para cubrir su funeral, que se convirtió en una de las primeras protestas. Fue detenida el 29 de septiembre.

Otra periodista que intentó contar la verdad sobre la muerte de Mahsa Amini también fue detenida el 4 de noviembre. Nazila Maroufian, periodista del sitio de noticias web Rouydad24, publicó una entrevista al padre de Mahsa Amini en el portal de noticias Mostaghel, en el que este negó que su hija padeciese algún problema serio de salud. El artículo se llamó «Están mintiendo». A pesar de que la pieza fue posteriormente borrada, Nazila Maroufian fue detenida y trasladada a la prisión de Evin.

Antes de la nueva oleada de protestas y represión, tres mujeres periodistas se encontraban detenidas en Irán, incluida Narges Mohammadi, en prisión desde el 16 de noviembre de 2021 por cargos de propaganda y difamación. Actualmente, con un total de 48 periodistas detenidos, 18 de los cuales son mujeres, Irán se ha convertido en la tercera mayor cárcel de periodistas del mundo, solo por detrás de China y Myanmar.

Irán ocupa desde hace tiempo una de las peores clasificaciones del mundo en materia de libertad de prensa, estando en el puesto 178 de 180 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2022 de RSF.