BIRMANIA | Adiós a la prensa libre: la junta liquida los medios independientes

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Reporteros Sin Fronteras (RSF) pide que se restablezca el pluralismo mediático y el acceso sin restricciones a internet en Birmania. Desde el golpe de Estado del 1 de febrero, los militares han reafirmado su control total de la información, lo que ha provocado la desaparición de los últimos periódicos independientes y ha impuesto fuertes restricciones al acceso online.

Ya no hay prensa libre en Birmania. Los únicos medios de comunicación impresos son los periódicos oficiales controlados por los militares desde el 17 de marzo, después de que el último diario independiente en circulación, The Standard Time (‘San Taw Chain’ en birmano), tomara la misma decisión que sus cuatro rivales y suspendiera su edición impresa, alegando problemas de distribución desde el golpe de Estado.

Diez días después de que el Ministerio de Información dijera a los medios de comunicación que dejaran de utilizar los términos “junta” y “golpe de Estado” o se enfrentarían a sanciones, el Myanmar Times cesó repentinamente sus actividades el 21 de febrero “durante tres meses”, según el mensaje de bienvenida de su sitio web. La web del periódico The Voice no se actualiza desde el 1 de marzo.

Los militares tuvieron que ejercer una mayor presión para que otros dos periódicos, 7 Day News y Eleven, dejaran de publicar. Solo después de que las autoridades militares les anularan la licencia, el 8 de marzo, se resignaron a dejar de publicar. No obstante, el grupo Eleven sigue publicando noticias en su sitio web.

El acceso a las noticias está en peligro

Mientras tanto, las autoridades militares han llevado a cabo redadas y confiscaciones de material: el 8 de marzo en las oficinas de la agencia de noticias Myanmar Now y, al día siguiente, en las oficinas del grupo de noticias multimedia Mizzima News y del sitio web de noticias en vídeo Kamayut Media. A este último no se le ha retirado la licencia, pero dos de sus directivos, Nathan Maung y Han Thar Nyein, han sido detenidos, lo que impide que siga funcionando.

El 14 de marzo se inició un procedimiento judicial contra el diario digital The Irrawaddy, en virtud del artículo 505 (a) del Código Penal. Este artículo se ha utilizado a menudo para condenar a periodistas críticos con el ejército, pero es la primera vez que se dirige a atacar a todo un medio. Actualmente, diez periodistas se enfrentan a una pena de hasta tres años de cárcel por cubrir las protestas callejeras contra el golpe de Estado.

Otros periodistas han sido objeto de represalias por cubrir las protestas contra el gobierno militar. El 19 de marzo secuestraron a dos de ellos mientras seguían el juicio de Win Htein, uno de los líderes de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido cuyo gobierno fue derrocado por el golpe.

Uno de ellos, el corresponsal de la BBC Aung Thura, fue puesto en libertad el 22 de marzo, tras tres días de interrogatorio y privación de sueño. Al igual que otros reporteros, tuvo que firmar un compromiso de dejar de cubrir los acontecimientos que se producen en Birmania. El otro, el periodista de Mizzima News Than Htike Aung, sigue detenido. De los al menos 45 periodistas detenidos desde el golpe de Estado, 25 han sido puestos en libertad. Los demás siguen retenidos.

Por último, las autoridades militares imponen ahora drásticas restricciones al acceso a internet, que era la única forma de ver información fiable e independiente. Todas las noches se desconectan las líneas fijas de internet, los móviles están bloqueados desde hace 11 días y el acceso a las redes Wi-Fi públicas se ha reducido desde hace una semana, según el organismo de vigilancia de la libertad de Internet NetBlocks.

“Las acciones de la junta militar para eliminar el pluralismo informativo y la libertad de prensa, así como para perseguir a los periodistas que intentan seguir trabajando contra viento y marea, desgraciadamente, han tenido éxito; el acceso a las noticias y a la información no habían peligrado tanto en Birmania desde la democratización del país, en 2011”, lamenta Pauline Adès-Mével, redactora jefa de RSF.

“Tras atacar a los periódicos, las autoridades militares dirigidas por el general Min Aung Hlaing bloquean ahora el ámbito digital para impedir que la población de Birmania se mantenga informada sobre la sangrienta represión militar contra los manifestantes. Les instamos a que restablezcan inmediatamente la libertad de prensa, restauren las redes de internet y dejen de atacar a los periodistas que todavía se atreven a informar sobre el terreno”, añade.

Esconderse o huir

Thein Zaw, periodista de Associated Press detenido desde hace más de tres semanas, quedó finalmente en libertad el 24 de marzo, tras retirarse los cargos contra él. Había sido detenido violentamente mientras fotografiaba a policías durante una manifestación el 27 de febrero. Robert Bociaga, fotoperiodista polaco detenido hace casi dos semanas, también fue liberado el mismo día y está a la espera de ser expulsado.

La única solución que contempla la mayoría de los periodistas para evitar la detención y la violencia policial es esconderse o huir a las regiones más remotas. Según The Irrawaddy, cientos de periodistas han optado por una u otra opción, pero, a pesar de todos los problemas, algunos siguen trabajando. Otros han huido a regiones que son bastiones rebeldes, como el estado oriental de Karen.

La semana anterior, RSF remitió la represión militar contra los medios de comunicación y los periodistas a los relatores especiales de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Birmania y sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión.

Birmania ocupa el puesto 139 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2020 de RSF.