Yemen | Ali Abdallah Saleh

03.05.2011 00:00

 

 

En el poder desde 1978, Ali Abdallah Saleh no esperó los movimientos de protesta para reforzar su control de la información, imponiendo desde 2009 un silencio mediático sobre las ofensivas militares en el norte y el sur del país. Agresiones, arrestos, secuestros y condenas son parte de la vida cotidiana de los periodistas y ciberciudadanos que se alejan de la línea oficial.

 

El régimen prohibió la publicación de los principales diarios de oposición y creó un tribunal especializado en delitos de prensa. Éste, usa y abusa de los subterfugios y las nociones subjetivas del Código de la Prensa de 1990, como los atentados contra la “seguridad nacional”, “la unidad nacional” o las “relaciones exteriores” del país, para amordazar a los periodistas.

 

Desde el inicio de las manifestaciones prodemocráticas la presión se concentró en los periodistas; el poder quiere imponer el silencio sobre la represión efectuada por las fuerzas del orden. Las amenazas, las agresiones y los arrestos de los profesionales de la información se han multiplicado.

 

Dos periodistas yemeníes fueron asesinados por francotiradores a sueldo del poder cuando cubrían las manifestaciones. Las autoridades cerraron las oficinas de Al-Jazeera en Saná. Periodistas extranjeros fueron expulsados y a otros se les impidió regresar a su país. Los visados son otorgados a cuentagotas.

 

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