TÚNEZ | Preocupación por el futuro de las radios nacidas tras la revolución

25.02.2013 19:18


Reporteros Sin Fronteras siente preocupación por el futuro de algunas radios tunecinas nacidas tras la revolución. Una conferencia de prensa organizada ayer en el Sindicato Nacional de Periodistas expuso las inquietudes de los profesionales  sobre el futuro de las radios.
RSF considera que las nuevas radios son indispensables para reforzar el pluralismo en los medios de comunicación y reitera su apoyo a la creación de nuevos medios principalmente en las zonas más remotas del país.
“Nos deberíamos preguntar sobre las razones de estos retrasos y de la falta de voluntad de reformar el sector tras dos años de espera. ¿Cómo tomará la ola de descontento que vive el país un recorte de antenas? La crisis política y económica que vive Túnez no puede ser una escusa. Es urgente que se lleve a cabo una clarificación entre radios privadas y comunitarias” declaró Christophe Deloire, Secretario General de RSF.
“Desde el pasado 14 de enero solo doce emisoras han obtenido la licencia para poder emitir en territorio tunecino, aunque sufren la amenaza de desaparecer. Las que acordaron firmar un contrato con la Oficina Nacional de Teledifusión son incapaces de pagar las elevadas sumas que se les pide, un promedio de 100 mil dinares por radio (unos 48.460 euros) y las que no lo hicieron, son ilegales. Todas ellas podrían acabar cerrando si no se pone en marcha una reforma rápidamente. Se juega el derecho a informar y a ser informado del pueblo tunecino”, añadió Deloire.
Tras las elecciones del 23 de octubre de 2011 y la llegada al poder de la Troika, la reforma del sector mediático ha quedado paralizada, víctima de las diferencias políticas. Las conclusiones del informe general de INRIC no han sido tomadas en cuenta dentro del proceso de reformas, llevando a la disolución de este organismo sin que haya sido sustituido por el HAICA (Autoridad Independiente para la comunicación audiovisual)
El paisaje audiovisual heredado de la época de Zine El-Abidine Ben Ali está actualmente bloqueado. La solución a esta situación no parece ser parte de las prioridades del gobierno, que quiere acomodar el vacío legal para mantener un estricto control sobre los medios de comunicación públicos y desalentar cualquier iniciativa local.
Ante esta situación, otros promotores de radios no pueden presentar sus solicitudes para recuperar una frecuencia por falta de interlocutor oficial. Y los que deciden emitir sin autorización pueden acarrear penas de prisión de 6 meses a 5 años acusados de “ocupar una frecuencia sin la autorización de la ANF, agencia nacional de frecuencias”
A pesar de las repetidas demandas del Sindicato Tunecino de Radios Libres y de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, las autoridades no han elaborado un estatuto específico para éstas. Y resulta imposible para los responsables de las nuevas radios importar el material técnico para crear sus propios emisoras sin el riesgo de sufrir duras sanciones.