Ruanda | Paul Kagame, Presidente de la República
Una silueta alargada, gafitas de intelectual, ropa cuidada. El pulido físico de Paul Kagamé recuerda más al político moderno que al antiguo señor de la guerra, ese fue su turbio papel en la historia del país. Presidente desde 2000, el proceso de reconciliación instrumentado por el Estado tras el genocidio de 1994 le sirvió ampliamente para afianzar su poder y neutralizar a la oposición. Kagame no tolera ninguna pregunta embarazosa en sus ruedas de prensa, denigra frecuentemente a los periodistas y califica a los medios críticos de "Radio de las Mil Colinas". Cada año varios periodistas ruandeses optan por el exilio, considerando irrespirable el clima de su país. El presidente Kagame es responsable de ello: para él, esos periodistas son "mercenarios" y "mendigos". El año pasado se prohibió emitir a la BBC después de un programa que recordaba el genocidio apartándose de la línea oficial. Los periódicos Umuseso, bestia negra del régimen, y Umuvugizi, son frecuentemente interpelados por su línea editorial y sus responsables perseguidos por la justicia. Durante las elecciones presidenciales de 2010 ambas publicaciones estuvieron suspendidas seis meses por difamación, intromisión en la vida privada, ofensa a la persona del Presidente de la República. El Ministerio del Interior o su delegación de regulación (muy poco independiente), el Alto Consejo de Medios de Comunicación, utilizan mucho este tipo de acusaciones. La cereza en el pastel es el exorbitante capital inicial que se exige ahora para la creación de un medio de comunicación (41.000 euros, por ejemplo, para poner en marcha un periódico escrito); una eficaz forma de frenar la diversificación del mercado periodístico.










