TURQUÍA | Redada con gas lacrimógeno y mangueras de agua en la sede del grupo Koza Ipek a cuatro días de las elecciones

28.10.2015 17:02
 
Reporteros Sin Fronteras condena la última ofensiva del Gobierno contra un grupo de comunicación, al que ha dispersado de su propia sede con gas lacrimógeno y mangueras de agua a pocos días de las elecciones parlamentarias del 1 de noviembre. 
 
La policía ha irrumpido hoy en la sede del grupo Koza Ipek Holding, en Estambul, y ha cortado la señal de su televisión Kanaltürk para intentar impedir la cobertura en directo de los hechos. El grupo Koza es propiedad de de un conocido musulmán, aliado del movimiento Fethullah Gülen, que apoyó en el pasado al Presidente Recep Tayyip Erdogan y que en la actualidad se ha convertido en uno de sus principales rivales. El grupo Koza Ipek Holding posee un total de 21 empresas, entre las que se incluyen tres televisiones (Bugün TV, Kanaltürk y Samanyolu Haber) y dos diarios (Bugün and Millet).
 
Con este movimiento, las autoridades han dado un paso más en la campaña de acoso a los medios de comunicación de cara a las próximas elecciones. La redada empezó a las cuatro y media de la mañana, en la sede que tiene la empresa en el distrito de Mecidiyeköy, de Estambul. Los agentes han cerrado las puertas y usado gas lacrimógeno y mangueras de agua para dispersar a los periodistas y manifestantes que intentaban impedirles el paso.
 
El editor de Today’s Zaman, Bülent Kenes, que se había desplazado al lugar en muestra de solidaridad hacia sus compañeros de profesión, ha sido agredido, y el reportero de Bugün, Kamil Maman, ha sido brevemente detenido.
 
Hacia las nueve de la mañana la policía ha intentado cortar los cables de las cámaras de televisión para intentar interrumpir la cobertura de los hechos. Los agentes han cortado la señal de la televisión Kanaltürk y han intentado hacer lo mismo con la de Bugün, pero su director, Tarik Toros, les ha bloqueado el acceso al control central de la cadena.
 
“La persecución a estos medios críticos con el Gobierno ha llegado a extremos preocupantes en las elecciones”, afirma Johann Bihr, responsable de la oficina de Europa del Este y Asia Central de Reporteros Sin Fronteras. “La determinación del Gobierno en silenciar a los medios del grupo Koza Ipek es sólo el último ejemplo. Pedimos a las autoridades que pongan fin a esta persecución a la prensa y dejen a los medios hacer su trabajo, como recoge la propia Constitución turca y las obligaciones internacionales adquiridas por Turquía”, añade Bihr.
 
La redada se ha producido dos días después de que un tribunal haya ordenado poner bajo control gubernamental al grupo Koza Ipek como parte de una investigación por supuesta “propaganda y financiación de terrorismo”.
 
La supuesta “organización terrorista” a la que el grupo habría ayudado es el movimiento Fethullah Gülen, actualmente ilegalizado en Turquía. La mayoría de los administradores temporales del grupo nombrados por la justicia son miembros del actual partido en el Gobierno, el AKP.
 
El grupo Koza Ipek Holding lleva tiempo siendo el objetivo de una campaña de acoso. Entre agosto y septiembre ha sufrido dos redadas en sus sedes y la justicia ha ordenado el arresto domiciliario de uno de sus principales directivos, Hamdi Akin Ipek. Ademas, una orden judicial ordenó en octubre la retirada del principal canal por cable y los operadores por satélite de siete televisiones, entre ellas Bugün TV, Kanaltürk y Samanyolu Haber.
 
“Si hubiéramos accedido a ser uno más de los medios progubernamentales nunca habríamos llegado a este punto”, afirma Hamdi Akin Ipek.
 
Turquía ocupa el puesto 149 de los 180 países que conforman la actual Clasifiación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada anualmente por Reporteros Sin Fronteras. La organización ha estado presente recientemente en Turquía, los días 19 y 20 de octubre, junto a otras siete ONG internacionales, para poner de manifiesto la gravedad de la situación de la libertad de información en este país.