PERÚ | El gobierno silencia otro medio de comunicación en el Amazonas

20.01.2010 23:26

A siete meses de la salida del aire de la estación radiofónica La Voz de Bagua Grande, Televisión Oriente, ubicada en la misma región que la radiodifusora, ha sido silenciada. La televisora de la ciudad amazoniana de Yurimaguas (noreste) ha perdido su licencia de difusión el 15 de enero de 2010, bajo la orden del ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). Como La Voz de Bagua, Televisión Oriente cumplía con todos los requerimientos legales para realizar sus emisiones, los obtuvo sen 2006. Al igual que en el caso de la estación de radio de Bagua, las autoridades argumentaron que la televisora no había respetado los plazos establecidos por la norma.

Evidentemente, esta no es la verdadera razón. La última inspección de las antenas fue efectuada en 2007; una nueva auditoría estaba prevista en mayo próximo, aseguró Roberto Pereira, abogado de los dos medios de comunicación afectados, según lo reporta el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS). La administración no respeta sus propios plazos, detrás de estas clausuras existe une venganza política por parte de las autoridades.

La ministra del interior, Mercedes Cabanillas, había amenazado públicamente con cerrar ciertos medios de comunicación regionales por su supuesto “apoyo” a la violencia contra las fuerzas del orden. Esto, tras las revueltas de las poblaciones indígenas locales, en junio de 2009, como oposición a las concesiones mineras otorgadas a las multinacionales en territorios ancestrales. A raíz de estos hechos, el gobierno busca culpables entre los medios de comunicación.

A esto se suma el caso de Alejandro Carrascal Carrasco, director del semanario Nor Oriente, de Bagua, quien el 12 de enero de 2010 fue condenado por “difamación” a un año de prisión cerrada. En realidad, el periodista paga de esa manera su postura en favor de los indígenas; su propio hijo es abogado defensor de la causa desde junio. El abogado que defiende a Alejandro Carrascal Carrasco informó a Reporteros sin Fronteras que han apelado la condena del periodista.