PANAMÁ | Acoso al periodista español Paco Gómez Nadal

12.07.2010 18:59

 

  • El gobierno panameño intenta expulsar al periodista, residente en el país desde hace seis años y comprometido con la causa indígena.
  • En una entrevista con RSF, Gómez Nadal asegura que “La situación de los periodistas en Panamá evoluciona en un contexto relativamente tenso”, y que “se puede hablar de una ola de ensañamiento”.

 

Reporteros sin Fronteras se preocupa por la situación del periodista español Paco Gómez Nadal, amenazado desde el 4 de julio de 2010 con ser privado de su derecho a residir de forma permanente en Panamá y con ser expulsado del país. El motivo: la libertad de tono de sus crónicas y sus posturas sobre los pueblos indígenas.

Paco Gómez Nadal ha concedido una entrevista a Reporteros sin Fronteras para explicar las condiciones en las que se enteró de que su estatus de residente en el país peligra, así como las razones por las que sospecha que las autoridades panameñas se están ensañando con él y con los periodistas panameños en general.

 

¿Cuánto tiempo lleva residiendo en Panamá y trabajando allí?

Llevo seis años residiendo en Panamá y trabajo para el periódico “La Prensa” desde hace tres años. Actualmente soy corresponsal para este periódico, en el que escribo un editorial cada martes. También trabajo para varios periódicos extranjeros: soy consejero editorial de los diarios brasileños “Diário do Amazonas” y “Diário do Pará”; el periódico boliviano “Opinión de Cochabamba”; los periódicos venezolanos “El Tiempo” y “El Sol” y, a veces, publico artículos en las revistas “El Guayacán”, en Panamá, o bien “Gatopardo”, en México.

 

¿Cómo se enteró de su prohibición de entrada en el territorio?

Tenía que viajar a Colombia cuando unos agentes del servicio de inmigración me notificaron, durante el control habitual, que en caso de salir de Panamá, país en el que resido legalmente desde hace seis años, no podría volver a entrar. Después de esto, los servicios de inmigración me retuvieron más de cuatro horas en sus locales, me confiscaron el pasaporte y el documento que muestra que tengo permiso de residencia. De hecho, la embajada española tuvo que mandar a dos emisarios para intentar solucionar el problema. Aunque el responsable de la oficina de inmigración se negara a recibirlos, con la ayuda de la presión mediática conseguí salir del aeropuerto para volver a mi domicilio.

 

¿Qué argumentos dieron los agentes de la oficina de inmigración?

Primero, los argumentos fueron de tipo fiscal. Pero como pude demostrar que todo estaba en regla y que no existían irregularidades en el abono de mis impuestos, cambiaron las explicaciones, y me acusaron de violar la legislación del trabajo. Según ellos, al dejar de trabajar a jornada completa para el periódico gracias al que obtuve el permiso de residencia permanente en el 2007, ya no tengo este derecho, cuando la ley panameña dicta que una vez que se ha concedido tal permiso, el ciudadano extranjero que lo consiguió no tiene por qué mantener indefinidamente el mismo empleo. Finalmente, la responsable del servicio de inmigración, María Cristina González Batista cambió la versión oficial que me concernía y me notificó que la prohibición tenía que ver con la salida del territorio.

 

¿Piensa que esta decisión de las autoridades tiene algo que ver con su actividad de periodista?

Si tenemos en cuenta el número de incoherencias y las versiones diferentes dadas por el servicio de inmigración, me parece evidente que lo que me está pasando actualmente está relacionado con mi actividad periodística. Escribo una crónica de opinión en un periódico panameño y soy militante de los derechos humanos por la causa indígena.

 

¿Cómo describiría el clima actual relativo a la libertad de expresión en Panamá?

En mi opinión, la situación de los periodistas en Panamá evoluciona en un contexto relativamente tenso. Incluso creo que se puede hablar de una ola de ensañamiento con los profesionales de los medios de comunicación por parte del gobierno.

Quiero recordar la situación kafkiana del periodista Carlos Núñez, de 70 años de edad, juzgado en ausencia por difamación, arrestado y detenido desde hace casi dos semanas por una denuncia que le pusieron hace más de doce años y de la que no estaba al corriente siquiera. El caso del fotógrafo Mauricio Valenzuela, que trabaja para el periódico “Panamá América”, arrestado por segunda vez, detenido más de seis horas por unos agentes de policía que lo humillaron al obligarle a desnudarse por completo durante su detención, sin darle ningún motivo válido. O bien las amenazas de las que fue víctima Jean Marcel Chéry, director del periódico “El Siglo”, durante el mes de mayo, amenazas directas hechas por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República.

Por lo tanto, creo en efecto que existe una voluntad por parte del gobierno para intimidar a los periodistas y temo que dé sus frutos.

 

¿Ya le amenazaron alguna vez?

Me amenazaron en Colombia después de publicar un libro sobre la violación de los derechos humanos en la región del río Atrato y cuando cubrí la masacre de Bojayá en la misma región. En Panamá, nunca recibí amenazas por parte del gobierno hasta que se me dijo que me iban a expulsar del país.

 

¿Qué tipo de recursos emprendió entonces?

Solicité la protección de la Defensoría del Pueblo de Panamá que vela por la protección de los derechos humanos de los ciudadanos panameños, presenté un hábeas corpus preventivo ante la Corte Suprema e informé de mi situación a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos así como a vuestra asociación, Reporteros sin Fronteras.