NACIONES UNIDAS | El pobre ejemplo de algunos países candidatos al Consejo de Derechos Humanos de la ONU

11.11.2013 18:24

Este 12 de noviembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas elegirá a 17 nuevos miembros del Consejo de Derechos Humanos, que se compone de 47 países y es el responsable de "promover el respeto universal por la protección de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción de ningún tipo, y de una manera justa y equitativa".

 

Cuatro de esos 17 países se encuentran entre los 20 últimos de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa -2012 y 2013- publicada por Reporteros sin Fronteras: Arabia Saudí (en el puesto 163 de 179), Cuba (171), Vietnam (172) y China (173). Rusia (158), ya tiene garantizado un asiento, pues es uno de los candidatos propuestos por la Europa del Este, junto con Macedonia, para ocupar los dos puestos vacantes del grupo.

 

"Las candidaturas de países que persiguen a los periodistas, controlan Internet y en general muestran poco respeto por los mecanismos de las Naciones Unidas para los derechos humanos son una amenaza significativa a la labor del Consejo de Derechos Humanos," sostiene Reporteros sin Fronteras.

 

"¿Es necesario señalar que el párrafo 9 de la Resolución de la Asamblea General 60/251 (2006), el que instituyó el Consejo de Derechos Humanos, establece que ‘los miembros elegidos para el Consejo deberán aplicar las normas más estrictas en la promoción y protección de los derechos humanos '? En lo que se refiere a dichos candidatos, se trata de un largo camino por recorrer”.

 

"Es erróneo e ingenuo creer que un asiento en el Consejo obligará a estos países a un mayor cumplimiento de los derechos humanos. Por el contrario, se teme que unirán sus fuerzas con otras delegaciones que están hasta el 2015, -como los Emiratos Árabes Unidos, Pakistán y Kazajistán-, para apoyar proyectos que ponen en peligro la libertad de información. Hay que oponerse a cualquier medida de apoyo al respeto de los valores tradicionales, la blasfemia, o la vigilancia y filtrado de Internet. El Consejo de Derechos Humanos debe seguir siendo un organismo que defiende los valores universales de los derechos humanos".

 

Arabia Saudí aplica una dura censura en Internet, el único medio en el que se ha dado alguna forma de libertad de expresión y de información en los últimos años. En Vietnam, las recientes condenas al abogado Le Quoc Quan y al blogger Dinh Nhat Uy, el pasado octubre, demuestran que los internautas vietnamitas, los únicos que emiten noticias e información independiente en el país, son víctimas de una creciente represión por parte del gobernante Partido Comunista.

 

China, por su parte, sigue siendo la mayor cárcel del mundo para los periodistas, blogueros y disidentes que se expresan en medios digitales. La censura y la vigilancia de los disidentes continúan creciendo. En América, Cuba es el único país que no tolera la existencia de medios de noticias independientes, con la excepción de unas pocas revistas católicas, y donde la utilización de Internet está estrictamente controlada, aunque hayan abierto uno o dos cibercafés en La Habana.

 

Por último, y frente a una sociedad civil cada vez más expresiva, Rusia continúa alimentando su arsenal de leyes represivas que imponen nuevos frenos a la libertad de prensa y de información, como el refuerzo de la carga delictiva por difamación, el filtro administrativo de Internet, la creación del delito de blasfemia y la prohibición de la "propaganda homosexual". Rusia, donde la impunidad para aquellos que asesinan o atacan a los periodistas es la regla, cuenta en la actualidad con tres periodistas en prisión. Es un país que desempeña un país de liderazgo en algunas regionales y organizaciones internacionales en las que se pone en tela de juicio la universalidad de los derechos humanos.

 

A instancias del Servicio Internacional para los Derechos Humanos, Reporteros sin Fronteras y unas 40 organizaciones no gubernamentales han firmado una carta conjunta dirigida al Consejo de Derechos Humanos y a los países candidatos, pidiéndoles que reafirmen su compromiso con los derechos humanos y cooperen con los relatores especiales de las Naciones Unidas.