LIBIA | Cinco periodistas secuestrados en una semana

12.02.2014 15:16
  • Tres de los periodistas secustrados todavía no han sido puestos en libertad
  • Incendiada la sede la la televisión Libya Likul Al-Ahrar
 
Reporteros Sin Fronteras condena la escalada de violencia contra el personal de los medios de comunicación en Libia, incluido el secuestro, ayer, de cuatro periodistas en dos incidentes separados en Trípoli.
 
El reportero Faddan Hussein Al-Sakit y los fotógrafos Faddan Hussein Al-Sakit e Ibrahim Saeed Abdelda’im, de la televisión Al-Wataniya, fueron secuestrados en el aeropuerto de la capital. En paralelo, Younes Ali Younes, editor del periódico Tarablus y periodista de la agencia LANA, fue secuestrado, también ayer, en un café del distrito de Zawiyat Al-Dahmanide, la capital libia.
 
Según la agencia LANA se lo llevaron cinco individuos con uniformes militares en un vehículo blanco. El periodista fue puesto en libertad horas después, pero todavía se desconcen los motivos de su secuestro.
 
El 5 de febrero fueorn incendiadas las instalaciones de la televisión Libya Likul Al-Ahrar. La cadena lleva tiempo siendo objeto de diversas hostilidades. Varios empleados han sido blanco de diversos ataques y el jefe de la oficina, Khadija El-Emaime, escapó, en agosto de 2013, a un intento de asesinato. 
 
El 5 de febrero cuatro individuos armados secuestraron también a Mohamed Al-Srit, jefe de la oficna en Bengasi de la cadena Al-Assima, que fue puesto en libertadal día siguiente, y denunció haber sido insultado, agredido y acusado de difundir información falsa, especialmente sobre las fuerzas armadas libanesas. 
 
Reporteros Sin Fronteras expresa su gran preocupación por la situación de la libertad de información en Libia, tres años después de la caida del regimen de Gadafi y urge a las autoridades a hacer todo lo posible para mejorar las condiciones de trabajo de los perioditas. La organización también recuerda, de cara a las elecciones a la asamblea contituyente, que la libertad de información es un derecho fundamental que debe ser respetado en cualquier democracia real.