IRÁN | Agentes de la inteligencia matan a la activista Haleh Sahabi

02.06.2011 17:04

 

  • Era hija del periodista y opositor Ezatollah Sahabi
  • Reporteros sin Fronteras: "Irán ha perdido a un gran defensor de la libertad de expresión y el régimen ha matado a su hija”

 

Haleh Sahabi, activista y colaboradora de la revista Chashm Andaz, falleció en el hospital tras ser golpeada en el estómago, el pasado 1 de junio, por funcionarios iraníes de seguridad que trataban de impedir el funeral de su padre, Ezatollah Sahabi, líder de la oposición y editor esporádico de la revista mensual Iran-é-Farda.

 

Reporteros Sin Fronteras manifestaba sus más sinceras condolencias a la familia Sahabi por esta doble tragedia. "Irán ha perdido a un gran defensor de la libertad de expresión y el régimen ha matado a su hija, activa defensora de las familias de los presos políticos" afirmaba la organización, que insistía en la necesidad de aclarar todas las circunstancias del asesinato y juzgar a los responsables.

 

Haleh Sahabi conocía bien el sufrimiento de las familias de los presos de conciencia, desde que asistiera en su infancia, a los encarcelamientos sucesivos de su padre y otros familiares bajo dos regímenes sucesivos. Apoyó a las familias de los presos políticos ejecutados en la década de 1980 y terminó convirtiéndose en portavoz de las víctimas de la opresión política.

 

Después de haber sido detenida en varias ocasiones, fue condenada a dos años de prisión. Obtuvo la libertad provisional ante los problemas de salud de su padre, Ezatollah Sahabi, fundador de Irán-é-Farda, uno de los primeros periódicos independientes de Irán, surgido en 1992. En mayo de 2000, las autoridades ordenados el cierre de la publicación, muy leída en los círculos reformistas y muy popular entre los estudiantes.

 

Un tribunal de Teherán detuvo a Ezatollah Sahabi en junio de 2000 por asistir a una conferencia en Berlín, supuestamente "antiislámica". Fue encarcelado de nuevo el 17 de diciembre de 2000 bajo la acusación de "propaganda antigubernamental" por un discurso en la Universidad Técnica de Teherán. Le condenaron a cuatro años y medio de cárcel el 13 de enero de 2001.

 

Durante su estancia en prisión tuvo que ser hospitalizado en dos ocasiones por ataques al corazón. En diciembre de 2001 le redujeron la sentencia a seis meses de cárcel. Salió en libertad el 2 de marzo de 2002.