Chechenia (Federación rusa) | Ramzan Kadyrov, Presidente de la República

Llamado en ocasiones “el perro de guerra de Vladimir Putin”, Ramzan Kadyrov tiene en común con el Primer Ministro ruso el gusto por la intimidación y las frases provocadoras. Este jefe indiscutible de la República del Cáucaso, de la que es presidente desde abril de 2007, ha restablecido una aparente calma en una región sacudida por dos guerras.
Esta estabilidad aparente se ha pagado a un precio alto: con la instauración de un régimen que no respeta la ley. Las milicias privadas del presidente, que reproducen sus golpes hasta en las repúblicas vecinas, no son las únicas que lo aprovechan. Los críticos de la política de este "Héroe de Rusia" (condecoración que recibió en 2004 de manos de Vladimir Putin) se exponen a las peores represalias.
La periodista Anna Politkovskaya y la defensora de los derechos humanos, Natalia Estemirova, quienes denunciaron valerosamente la gestión de la "cuestión chechena", ya no están entre nosotros para contarlo. Fueron asesinadas, la primera en Moscú en octubre de 2006, la segunda en Chechenia en julio de 2009. Frente a las acusaciones de los defensores de los derechos humanos que señalan su responsabilidad, Ramzan Kadyrov es categórico: son "tonterías, chismes". Tonterías por las que, no obstante, se juzgó al presidente de la ONG "Memorial", Oleg Orlov.
En Chechenia la prensa se alinea. Como declaró el propio Ramzan Kadyrov a propósito del terrorismo, "[mi] método es muy simple: hay que tratar con dureza, incluso con crueldad, a aquellos que alteren la paz del pueblo". Si agregamos que para él “la prensa debe estar al servicio de la unidad del pueblo checheno”, el paralelismo hace temblar.
A los periodistas no les queda otra que elogiar los esfuerzos y la devoción al pueblo de Ramzan Kadyrov. Para asegurarse de que cuenta con una lealtad a toda prueba, se apoya en el miedo y el dinero, multiplicando las publicaciones financiadas con el presupuesto de la República, a fin de hacer creer en una vida mediática trepidante y floreciente. Pero todas las publicaciones no hacen sino repetir hasta el infinito la misma historia.
Por su parte, los periodistas extranjeros son acusados de deformar la verdad. Por fortuna para él, Ramzan Kadyrov cuenta con algunos amigos, como el único Jefe de Estado que le felicitó por su reinvestidura principesca el 5 de abril de 2011: el dictador bielorruso Alexander Lukachenko.
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