ESTADOS UNIDOS | La ley de espionaje es perjudicial para la libertad de información

22.05.2013 18:32


Reporteros Sin Fronteras constata con preocupación la frecuencia, sin precedentes, del procedimiento puesto en marcha por el Gobierno de Estados Unidos en los casos de fuga de información, amparandose en la ley de espionaje del 15 de junio de 1917.


Seis informantes  han sido procesados en virtud de la ley de espionaje desde la toma de posesión de Obama. Bajo las administraciones anteriores, sólo había sido utilizada, desde su adopción, por tres casos de fugas: en 1973 por los celebres papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam, en 1985 y en 2005.


Contraria a los principios de la primera enmienda,  esta ley pesa directamente sobre la labor de los periodistas  a los que implica en atentados contra la seguridad del Estado cuando no cumplen su labor profesional.“El Presidente Obama ha anunciado hoy que no quiere ver juicios contra periodistas de investigación. La contradicción está entre el deseo de promover una ley que garantice el respeto a guardar el secreto de las fuentes frente a la obsesión de las autoridades federales de seguir el trabajo de los periodistas y sus fuentes” opina RSF.


Hasta el momento el  caso más conocido es el del soldado Bradley Manning relacionado con Wikileaks.El procedimiento abierto en 2012 ha condenado al ex agente de la CIA John Kiriakou a treinta meses de prisión por divulgar informaciones relativas a los métodos utilizados durante los interrogatorios con los acusados de terrorismo.


“La población estadounidense tiene el derecho de conocer cómo se comportan sus agentes federales en contextos  en los que hay que respetar los derechos humanos” añade la organización.


Tras el caso de escuchas telefónicas a periodistas de Associated Press, el diario Washington Post publicó, en su edición del 20 de mayo pasado, la forma en que se espió a James Rosen de la cadena de TV Fox. El citado diario informó que el FBI consiguió  la información de la tarjeta magnética que el periodista tenía para entrar en el Departamento de Estado, así como sus llamadas telefónicas y su correo electrónico privado con el fin de conocer las fuentes que había utilizado para informar de una fuga de documentos clasificados.


James Rosen, ha sido señalado por la justicia federal, sin ser acusado legalmente, como cómplice del ex asesor del Departamento de Estado Stephen Jin Woo Kum. Se le acusa de haber entregado a James Rosen documentos sobre un misil disparado por Corea del Norte en respuesta a las sanciones de la ONU contra el régimen de Pyong Yang.