ERITREA | Séptimo aniversario de ‘Radio Erena’, la única voz independiente de Eritrea

15.06.2016 16:54

 

Reporteros Sin Fronteras (RSF) manifiesta su felicidad por la celebración, este 15 de junio, del séptimo aniversario de Radio Erena, la única emisora de radio independiente y apolítica de Eritrea, que emite desde París y está a cargo de periodistas eritreos exiliados.

 

A pesar de las dificultades, Radio Erena es capaz de proporcionar, libremente, noticias e información a los ciudadanos de la peor dictadura de África, a la que una comisión de la ONU acaba de acusar ​​de crímenes contra la humanidad.

 

La información sobre Eritrea ocupa poco espacio en los medios de comunicación internacionales. En Europa, sólo cuando cientos de refugiados que huían del régimen tiránico de Issayas Afeworki murieron en las costas del Mediterráneo, en 2013, empezó a sonar para el público este pequeño país del Cuerno de África.

 

La única voz independiente de Eritrea

 

Hace siete años, Biniam Simon logró realizar su sueño de poner en marcha una emisora de radio independiente para Eritrea, en París. Simon, un conocido periodista de la emisora ​​ estatal eritrea Eri TV, llegó a Francia en 2007 después de un accidentado camino al exilio y motivado por el deseo de poder, por fin, ejercer su profesión libremente y proporcionar información independiente a sus compatriotas eritreos.

 

Gracias a su perseverancia y al apoyo de Reporteros Sin Fronteras, consiguió lanzar Radio Erena (que significa "Nuestra Eritrea"), en 2009. La emisora de radio ha crecido con los años y ahora tiene 12 corresponsales repartidos por todo el mundo. Cada semana, producen programas culturales, sociales, políticos y de entretenimiento que permiten a los eritreos aún en el país escuchar ideas diferentes a las impuestas por su gobierno.

 

En la actualidad emite en lengua tigriña y árabe para Eritrea, por satélite y onda corta. También está disponible en Internet a través de una aplicación de teléfono móvil que permite que cualquiera pueda escuchar sus programas por el precio de una llamada local desde cualquier lugar.

 

La emisora ha tenido numerosos problemas. En 2012, su frecuencia fue interferida por una señal pirata que la obligó a salir del aire durante tres semanas. El proveedor de satélite de Radio Erena abandonó entonces a la emisora y su página web fue víctima de un ataque informático. Una investigación estableció  que la señal pirata procedía de Eritrea, pero no hubo consecuencias como respuesta a la queja de que RSF presentó en Francia.

 

Sus periodistas mantienen una batalla constante para llegar a la realidad de la situación en Eritrea. Cada emisión de un informativo es un verdadero reto, ya que hay quien intenta proporcionar noticias falsas a Radio Erena para desacreditarla; muchos exiliados desconfiados observan un código de silencio, y es difícil comunicar con quienes aún viven en el país sin ponerlos en peligro.

 

No obstante, Radio Erena se las arregla para ofrecer un verdadero servicio público y defender los derechos humanos. Basta con escuchar los programas de Meron Estefanos, que cada día habla con los eritreos en manos de traficantes en el Sinaí: los tranquiliza, negocia su liberación y previene a otros para que eviten ciertas rutas.

 

Un régimen acusado de crímenes contra la humanidad

 

Los eritreos continúan huyendo al extranjero cada día, arriesgándose al castigo que les espera si son detectados, a causa del servicio militar ilimitado y la falta total de perspectivas personales en Eritrea. Las Naciones Unidas estiman que 4.000 eritreos huyen a través de las fronteras del país cada mes para escapar de las violaciones de los derechos humanos del régimen.

 

Según el informe de la comisión de investigación de la ONU sobre los derechos humanos en Eritrea, publicado el 8 de junio, la mayoría de las infracciones del régimen constituyen crímenes contra la humanidad. Este informe de 94 páginas detalla los actos de esclavitud, tortura, violación y las desapariciones forzadas a la que están sometidos los eritreos. El gobierno niega todas estas acusaciones, insistiendo en que no hay presos políticos en Eritrea y que los derechos humanos siguen siendo su prioridad.

 

No ha habido ni oposición ni vida intelectual pública en Eritrea durante los últimos 15 años. Todos los principales pensadores políticos, representantes de la sociedad civil del país y periodistas fueron encarcelados en unas pocas semanas en septiembre de 2001. Habían cometido el error de hacer un llamamiento para que se aplicase la Constitución de 1997, que nunca había entrado en vigor, y de cuestionar el creciente autoritarismo del gobierno. Llevan detenidos desde entonces, sin haber comparecido ante un juez, sin siquiera haber tenido acceso a un abogado, y sin saber de qué se les acusa.

 

De los 11 periodistas detenidos entonces, Reporteros Sin Fronteras ha recibido datos que indican que siete de ellos han muerto en la cárcel. Por desgracia, esta información no constituye ninguna garantía de que los otros cuatro sigan vivos. Los últimos recuentos se remontan a 2012.

 

El más conocido de los periodistas que siguen detenidos es Dawit Isaak, periodista con doble nacionalidad sueca y eritrea que regresó desde Suecia para contribuir al futuro de Eritrea y fundó un diario llamado Setit. Es protagonista de acciones de muchas organizaciones no gubernamentales, y está apadrinado por periodistas españoles en el marco de la campaña de apoyo a encarcelados de Reporteros Sin Fronteras España. También se tiene la esperanza de que Seyoum Tsehaye, Emanuel Asrat y Temesgen Gebreyesus sigan vivos después de estos 15 años.

 

Decenas de periodistas más han sido detenidos desde entonces, y con frecuencia han estado presos durante años sin saber qué delitos han presuntamente cometido. RSF estima que un total de 19 periodistas están detenidos actualmente en Eritrea, por lo que es la prisión más grande de África para los trabajadores de los medios de comunicación.

 

Eritreos sacrificados a la ‘realpolitik’

 

A pesar de todas las violaciones de derechos humanos documentadas, pasadas y presentes, los gobiernos europeos continúan las conversaciones con Eritrea con la esperanza de una evolución positiva dentro del régimen, un anhelo que los observadores y diplomáticos mejor informados encuentran poco realista.

 

En 2015, la Unión Europea decidió proporcionar al régimen del presidente Issayas Afeworki 200 millones de euros en financiación por cinco años. Un dinero que, según insistió la UE, no terminaría en las arcas del régimen sino que sería utilizado por las pocas organizaciones internacionales en Eritrea para proyectos de desarrollo.

 

Está por ver cómo se controlará el uso del dinero en un país sin transparencia. Oficialmente, la financiación está condicionada a los avances en materia de derechos humanos y la gobernabilidad, pero el régimen suele desdecirse casi con la misma facilidad con la que promete. Un buen ejemplo es el compromiso que el gobierno adquirió, en abril de 2015, de mantener el servicio militar en el límite legal de 18 meses. El ministro de Exteriores rompió esta promesa en junio de 2015.

 

La financiación también está condicionada a la continuidad de la "cooperación positiva" entre la UE y Eritrea en la gestión de los flujos migratorios como parte del ‘Proceso de Jartum’. Se supone que este proceso incluye el apoyo a los países que reciben migrantes y mejoran el desarrollo de los países de origen. En la práctica, esto ha significado, por ejemplo, apoyo financiero para el gobierno del presidente Omar al-Bashir, en Sudán, que envió a un centenar de eritreos a su país de origen en mayo de año 2016, y que éstos ahora estén en régimen de incomunicación en Eritrea por deserción.

 

Eritrea intenta, por su parte, disipar las sospechas invitando a equipos de televisión internacionales a viajar y hacer reportajes en unos pocos días. Se les conduce por un circuito cuidadosamente preparado entre Asmara, Massawa y Keren, y siempre van acompañados de intérpretes del gobierno, que esgrime estos reportajes como argumento para justificar que en Eritrea los medios trabajan con libertad.

 

En medio de la realpolitik Europea y la manipulación del gobierno de Eritrea, Radio Erena es una de las pocas voces que todavía intentan decirle la verdad al poder, y que aún defiende los derechos e intereses de los eritreos, un pueblo que parece haber sido abandonado tanto en su propio país como en el extranjero.

 

Durante los últimos ocho años, Eritrea ha ocupado en el último lugar, de 180 países, en la Clasificación Mundial 2016 de la Libertad de Prensa que establece Reporteros Sin Fronteras. Más sobre la situación del país, en el Informe Anual de la organización.

 

      

  

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