ERITREA | RSF pide en Caen la liberación de los periodistas eritreos encarcelados

08.02.2012 15:41

En dos semanas se cumplirá el tercer aniversario de la redada que tuvo lugar en las instalaciones de Radio Bana, en Asmara, donde fueron detenidos 50 periodistas. Once de ellos todavía siguen encarcelados junto con otras decenas de periodistas eritreos, algunos desde septiembre de 2001. Entre otros, Dawit Isaac y Yirgalem Fisseha, apadrinados por la sección española de Reporteros Sin Fronteras.

 
Prisca Orsonneau, coordinador del comité jurídico de RSF, participó en la final del Concurso Internacional de Defensa de los Derechos Humanos que organizó el Memorial de Caen. En su discurso, titulado "La bella Asmara niega su Revolución de los Jazmines", hizo un llamamiento a la liberación del periodista sueco-eritreo Dawit Isaac y al resto de colegas que llevan más de diez años encarcelados en el país sin juicio alguno. 
 
Esta iniciativa del Comité Jurídico de RSF, en colaboración con la sección sueca de la organización y  los abogados Jesús Alcalá y Bratt Percy, se suma a las múltiples acciones ya emprendidas para lograr la liberación de todos los profesionales de la información detenidos bajo el régimen de Afeworki, como la petición de Habeas Corpus enviada, en julio de 2011, al Tribunal Supremo de Asmara para pedir la inmediata comparecencia de Isaac. Hasta la fecha el tribunal sigue sin contestar a esta solicitud. Ningún abogado eritreo se atreve a plantear la cuestión ante el tribunal, por lo que resulta difícil saber si la petición tendrá éxito y si finalmente tendrá alguna consecuencia positiva sobre los detenidos. 
 
Reporteros Sin Fronteras, la ONG Redress y la activista eritrea en el exilio lesa Chyrum, habían pedido la depuración de responsabilidades penales de Naizghi Kiflu, asesor del presidente Isaías Afeworki y ministro de Información en septiembre de 2001, que murió en Londres, el pasado 2 de febrero, sin haber respondido al delito de tortura por la represión que ejerció en su país cuando era ministro.
 
La comunidad internacional sigue pasando por alto la desastrosa situación de los profesionales de los medios de comunicación encarcelados en Eritrea, un país que por quinto año consecutivo ocupa la última posición de la Clasificación de la Libertad de Información de RSF. Con 34 periodistas detenidos, Eritrea es la mayor cárcel del mundo para los informadores después de China e Irán.