EGIPTO | RSF insta a la Relatora Especial de la ONU a que actúe en el caso del bloguero encarcelado Maikel Sanad

03.01.2012 12:59

Reporteros Sin Fronteras escribió ayer a Gabriela Knaul, la Relatora Especial de Naciones Unidas de la Independencia de Jueces y Abogados, instándola a que interceda con rapidez en el caso de Maikel Nabil Sanad, un bloguero egipcio detenido desde el 28 de marzo de 2011. La carta detalla las muchas irregularidades de los juicios militares que han terminado condenándole a dos años de cárcel.

La organización, junto a la Red Árabe de Información de Derechos Humanos (ANHRI), pide a la Relatora Especial que condene los fallos del proceso judicial y que vaya a Egipto para pedirle a las autoridades que pongan fin al uso de tribunales militares para juzgar a civiles.


Estimada Relatora Especia Knaul,

Reporteros Sin Fronteras, una organización internacional que lucha por la libertad de prensa, y la Red Árabe de Información de Derechos Humanos (ANHRI), quisieran compartir con usted su profunda preocupación por los juicios militares a los que se ha sometido al bloguero egipcio Maikel Nabil Sanad.

Sanad, de 26 años, escribía artículos sobre política y los publicaba en su web ( www.maikelnabil.com). Algunos de sus textos criticaron el papel de las fuerzas armadas durante la revolución egipcia, en enero de 2011, y denunciaron su estrecha relación con el gobierno de Mubarak.

Fue detenido el 28 de marzo, en su domicilio, y ha permanecido bajo custodia desde entonces. Le acusaron de insultar públicamente al ejército en su blog y en su página de Facebook (según el artículo 184 del código penal egipcio) y de difundir intencionadamente noticias e informaciones falsas sobre las fuerzas armadas, con el objetivo de dañar a la seguridad nacional, al interés general, y de sembrar el terror entre los ciudadanos egicpios (según el artículo 102 del Código Penal egipcio).

En su primer juicio, el 10 de abril de 2011, Sanad fue condenado a tres años de cárcel en una audiencia a la que no pudieron asistir sus abogados defensores. El Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias (WGAD) denunció este juicio, calificándolo de injusto, en la declaración del Dictamen No.50/2011, y pidió a las autoridades egipcias la liberación de Sanad.

Esta sentencia de primera instancia fue anulada posteriormente y se abrió un segundo juicio militar, en octubre, extremadamente injusto, que terminó condenando a Sanad, el 14 de diciembre, a dos años de cárcel.

Como consecuencia de esta persecución judicial y de las muchas irregularidades legales en las pruebas que le acusaban, el bloguero estuvo 130 días en huelga de hambre y ahora se niega a recurrir la segunda sentencia.

Reporteros Sin Fronteras ha estado trabajando en el caso del  Maikel Nabil Sanad desde su arresto, condenado por la organización en un comunicado de prensa, el 31 de marzo. A partir de entonces ha publicado actualizaciones frecuentes sobre el caso.

Reporteros Sin Fronteras está en constante contacto con el hermano de Sanad, Mark Nabil, que también ha recibido presiones y amenazas de cárcel por apoyar a su hermano.

Además de emitir comunicados de prensa para dar a conocer el caso del Sanad, Reporteros Sin Fronteras escribió, en junio, al mariscal de campo Mohamed Hussein Tantawi Soliman, jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF), solicitando la liberación del bloguero. El 7 de noviembre, se envió otra carta a las instituciones internacionales para denunciar el uso de tribunales militares en Egipto para perseguir a blogueros y a periodistas.

Las Naciones Unidas, el Parlamento Europeo, el Departamento de Estado de EE.UU. y varias organizaciones de derechos humanos han expresado preocupaciones similares.

Reporteros Sin Fronteras pide ahora su intervención urgente en este caso.

El bloguero Sanad ha sido objeto de juicios injustos, de violación de los principios básicos de la independencia del poder judicial, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), que Egipto ha firmado y ratificado.

El caso Sanad simboliza la gravedad de la situación actual en Egipto en lo que respecta a libertad de expresión y respeto a los principios jurídicos internacionales. Tras la salida del presidente Hosni Mubarak, y su sustitución por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, cerca de 12.000 civiles han sido llevados ante tribunales militares, en lo que supone una clara violación de los tratados internacionales que el propio Consejo Supremo se comprometió a respetar el 12 de febrero de 2011.

Estos juicios a civiles en tribunales militares dan lugar a muchas violaciones de los derechos humanos. No hay ninguna razón para estos tribunales especiales, que sólo tienen en cuenta los argumentos de la fiscalía, que se niegan a aceptar testigos de la defensa y que (como en el juicio Sanad) no permiten que los acusados ​​preparen su defensa con antelación con sus abogado. Al igual que Sanad, muchos egipcios cuestionan la legitimidad de estos tribunales militares. Según el WGAD, el uso de tribunales militares para casos de libertad de expresión incumple las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

Los jueces militares que presiden esos tribunales no ofrecen ninguna garantía de independencia e imparcialidad. Las fuerzas armadas actúan como juez y parte, violando los principios básicos de la independencia judicial, según el artículo 14 del ICCPR.

Los tribunales militares no garantizan el derecho del acusado a la libre expresión, y por lo tanto, su derecho a una defensa justa. El acusado debe probar su inocencia, lo que supone una violación del principio de la presunción de inocencia consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El juicio a Sanad, un civil, por un tribunal militar bajo un procedimiento especial, es una flagrante violación del párrafo 5 de los Principios Básicos de la Independencia de la Judicatura. En el segundo juicio al bloguero sólo estuvo presente un juez que, sin aportar ninguna razón válida, no especificó con exactitud los cargos que se le imputaban. Los abogados del señor Sanad fueron designados por el tribunal y el bloguero no pudo preparar su defensa con ellos (violando los derechos del párrafo 6 de los principios básicos sobre la independencia del poder judicial). Además, sus abogados no le defendieron como se les requería y no disputaron todos los cargos que se le imputaban.

Las audiencias de los dos juicios se celebraron a puerta cerrada. Fueron muy breves y duraron entre cinco y 15 minutos. Sólo se permitió la entrada a los hermanos de Sanad, no pudieron asistir ni periodistas, ni observadores independiente o representantes del Estado.

Además, la detención del bloguero se prolongó mediante la reiterada postergación de las audiencias y la negativa a otorgarle la libertad bajo fianza, unas medidas de presión que tenían como objetivo forzarle a emitir unas disculpas públicas a las fuerzas armadas. El 3 de diciembre, el juez instó al Sanad de manera informal a pedir disculpas para que el caso llegará a su fin. Se negó y once días más tarde fue condenado a una multa y a dos años de cárcel.

Ahora se niega a recurrir la última sentencia porque cuestiona la legitimidad del tribunal militar para juzgarle. El 31 de diciembre, Sanad puso fin a cuatro meses de huelga de hambre y fue trasladado al hospital de la prisión de Tora. Desde el 23 de agosto consumía sólo zumos y leches y, desde el 18 de diciembre, había empezado incluso a rechazar también estos líquidos. El 16 de diciembre fue trasladado a una celda de aislamiento sin cama.

Estamos seguros de contar con su apoyo en pro de una independencia judicial y del derecho a un juicio adecuado y justo que tienen todos las personas que detenidas por hacer uso de su libertad de expresión. Le instamos, por lo tanto, a que intervenga en nombre de Maikel Nabil Sanad, posiblemente haciendo una visita a Egipto, y a que condene el uso de los juicios militares para asuntos que atañen a la libertad de expresión.

Agradeciendo de antemano su atención,

Atentamente,

Jean-François Julliard, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras