CUBA | En huelga de hambre dos periodistas encarcelados

04.02.2011 12:03

 

  • Pedro Argüelles Morán, detenido durante la “primavera negra” de 2003, se niega a exiliarse a España y reivindica su derecho a ser excarcelado en Cuba
  • Albert Santiago du Bouchet, condenado en 2009, inició su protesta el 1 de febrero
  • Reporteros sin Fronteras pide al régimen de La Habana que escuche sus razones

 

Pedro Argüelles Morán comenzó el 1 de febrero de 2011 una huelga de hambre para protestar contra las presiones de las autoridades destinadas a forzarlo al exilio a cambio de su puesta en libertad. Detenido durante la “Primavera Negra” de marzo de 2003, Argüelles Morán es uno de los últimos tres aún encarcelados. Su negativa a dejar el país le cuesta, como a  Iván Hernández Carrillo y Héctor Maseda Gutiérrez, seguir en la cárcel.

Durante este tiempo, otros cuatro presos que inicialmente no figuraban en la lista de los que serían liberados y enviados a España a partir de julio de 2010, aceptaron irse próximamente a Madrid.

 

Presiones en la cárcel

Según nuestra información, Pedro Argüelles Morán fue convocado el 20 de enero pasado por el director de la prisión de Canaleta (provincia de Ciego de Ávila), donde purga una pena de veinte años de prisión por sus opiniones, acusado falsamente de “espionaje”.

Durante la entrevista, el director, asistido por dos funcionarios, quiso convencerlo de que dejara el país para que saliera de prisión. El periodista, casi ciego y muy débil tras siete años de reclusión, se negó, recordando que era inocente, asimismo, reivindicó su derecho como ciudadano cubano de permanecer en su país.

También se habría negado a contestar una llamada telefónica del cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, quien junto con el gobierno español negoció ante el gobierno cubano las recientes liberaciones de prisioneros políticos.

Este ayuno tiene lugar en vísperas del primer aniversario de la muerte del disidente Orlando Zapata Tamayo, fallecido en prisión por falta de cuidados el 23 de febrero de 2010, después de pasar 80 días en huelga de hambre. Como homenaje, Albert Santiago du Bouchet decidió dejar de comer a partir del 1 de febrero y durante 23 días. El cuarto periodista cubano aún en prisión fue condenado en 2009 a tres años de cárcel por “desacato”.

 

El gobierno cubano tiene que escucharles

“Invitamos a Pedro Argüelles Morán y a Albert Santiago du Bouchet a parar cuanto antes su huelga de hambre. Al mismo tiempo, llamamos a las autoridades cubanas a escuchar razones, así como a reconocer el derecho inalienable de los periodistas aún encarcelados a permanecer en su propio país y ejercer en él su derecho a informar. Esta sordera es aún más incomprensible si se considera que a uno de los 41 disidentes hasta ahora puestos en libertad, de entre 52 previstos, se le permitió permanecer en Cuba. El gobierno de La Habana, en función de sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos, no puede volver apátridas a sus propios ciudadanos”, afirmó Reporteros sin Fronteras.

“La muerte de Orlando Zapata Tamayo, que emocionó fuertemente a la comunidad internacional, influyó en el proceso de liberación de los disidentes. Un año después, ¿las autoridades quieren suscitar otras situaciones inextricables ofreciendo a los prisioneros políticos escoger entre la prisión y el destierro?”

 

Sobre el detenido español Sebastián Martínez Ferrate

Por otra parte, Reporteros sin Fronteras espera conocer en breve los motivos la detención en Cuba, desde el 11 de julio de 2010, de Sebastián Martínez Ferrate. Autor en 2008 de un reportaje sobre la prostitución infantil en Cuba, este ex productor y periodista español independiente cesó sus actividades en 2009, antes de su última visita a Cuba.

Esperamos que, ante la ausencia de explicaciones claras por parte de las autoridades cubanas, este arresto no esté relacionado con el trabajo periodístico realizado anteriormente por Sebastián Martínez Ferrate. Según nuestras fuentes, el gobierno cubano habría señalado como motivo la “seguridad nacional”. No olvidamos que este tipo de argumentos le ha servido regularmente para enviar a prisión a periodista que sólo hacían su trabajo.