CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2016 | ANÁLISIS | ASIA: Para los periodistas, la postal no es tan bella

20.04.2016 09:07

 

En la mayoría de los países de Asia y el Pacífico se registra un deterioro significativo o un relativo estancamiento de la situación de la libertad de prensa. Retroceden las democracias de Extremo Oriente, que antes eran consideradas modelos regionales. Un año después de que la ley de secretos de estado entrase en vigor en Japón (72º, -11 puestos), numerosos medios de comunicación, incluidos los públicos, han sucumbido a la autocensura, sobre todo cuando se trata del Primer Ministro, y carecen de independencia.

 

En Corea del Sur (70º, -10), las relaciones entre el gobierno y la prensa se han vuelto más tensas bajo la presidencia de Park Geun-hye. En Hong Kong (69º), la independencia de los medios de comunicación, que se ve afectada por los intereses de las empresas chinas, sigue siendo el principal reto para la libertad de información.

 

En China (176º), el Partido Comunista amplía aún más los límites de la represión: se han registrado secuestros, confesiones forzadas televisadas, amenazas a familias… a los periodistas les puede pasar de todo. En febrero pasado, cuando visitó los principales medios de comunicación del país, el presidente Xi Jinping recordó su visión totalitaria de la prensa, señalando que los medios de comunicación “deben amar al Partido, protegerlo y alinearse perfectamente a la ideología, las políticas y las acciones de sus líderes”. No se puede ser más claro.

 

Birmania (143º) y Filipinas (138º) habían registrado una mejora en la tabla de 2015. No obstante, en 2016 sus calificaciones se deterioran, dejando entrever los límites de las reformas y de las medidas tomadas por las autoridades para favorecer la seguridad y la libertad de los medios de comunicación.

 

Singapur (154º) registra la segunda peor caída de la región; tras el Sultanato de Brunéi (155º, -34), que continúa presenciando la progresiva instauración de la sharia, mientras que las acusaciones de blasfemia provocan una fuerte autocensura.

 

Por su parte, los gobiernos de India (133º) y de Bangladesh (144º), cuando no se encuentran directamente implicados en los ataques a la libertad de los periodistas, suelen permanecer pasivos frente a la inseguridad que amenaza a los medios de comunicación.

 

El mayor progreso en esta zona es el de Sri Lanka (141º, +24), donde los periodistas ya no padecen las amenazas telefónicas ni las desapariciones forzosas orquestadas por el clan Rajapaksa –en particular por Gotabaya Rajapaksa, exsecretario de Defensa y hermano del presidente–. Es una buena noticia que los medios informativos de este país recuperen la libertad de expresión, aunque aún están lejos del dinamismo y la combatividad de los medios de comunicación de Samoa (29º, +11), donde la ley del Consejo de Medios, aprobada a comienzos de 2015, permitió despenalizar la difamación, así como reforzar el pluralismo y la capacidad de crítica de la prensa.

 

En Tonga (37º, +7), desde las primeras elecciones democráticas de 2010 los medios de comunicación independientes asumieron su papel de contrapoder. En Fiyi (80º, +13), pese a las amenazas que podrían pesar sobre los periodistas por ciertas disposiciones de la Constitución y la ley, los medios de comunicación confirman su independencia, mejoran el debate público y cada vez ceden menos a la autocensura. Una bonita postal del Pacífico.