CATAR | Un equipo de periodistas alemanes pasa varias semanas retenido en Catar por filmar los trabajos de la Copa del Mundo 2022

05.05.2015 23:16
Reporteros Sin Fronteras condena la detención arbitraria de un equipo de una televisión alemana que investigaba las condiciones laborales de los emigrantes que construyen las instalaciones para la celebración de la Copa del Mundo de 2022 en Catar. 
 
El periodista deportivo Florian Bauer, que trabaja para la ARD y la WRD, fue detenido junto a su equipo - un cámara, un técnico de sonido y un conductor- por la policía catarí mientras filmaban, el 27 de marzo, a trabajadores extranjeros construyendo las instalaciones del mundial.
 
Fueron interrogados por la policía y llevados ante la fiscalía. Pasaron 14 horas privados de libertad y se les prohibió abandonar el país en los cinco días siguientes. Las autoridades les confiscaron sus equipos y no se los devolvieron hasta cuatro semanas después, el 26 de abril, con todos los datos borrados. 
 
Finalmente pudieron dejar Catar el 2 de abril, tras la intervención del embajador alemán. Fueron acusados formalmente de filmar sin un permiso que intentaron obtener hasta el último momento, sin éxito.
 
Reporteros Sin Fronteras manifiesta su consternación por estas detenciones arbitrarias y el comportamiento de las autoridades cataríes. “El gobierno de Doha tiene que garantizar que los periodistas extranjeros puedan investigar temas como la situación de los derechos humanos en Catar”, afirma Christian Mihr, director de la sección alemana de Reporteros Sin Fronteras. “En el momento que Catar buscó promocionarse con la organización de eventos deportivos se expone a enfrentarse a críticas internacionales”, añade Mihr.
 
Catar prometió mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores y llegó a anunciar, en noviembre de 2014, una nueva ley laboral.
 
Pese a este incidente, el documental de Bauer y su equipo fue retransmitido ayer. Pero no se trata de un caso aislado. En octubre de 2013, el periodista alemán Peter Gieselmann estuvo detenido en circunstancias similares, y este año, varios periodistas han informado de las exigencias de las autoridades cataríes a la hora de hacer entrevistas para el campeonato mundial de balonmano.
 
RSF reclama el derecho de los medios de comunicación a tener acreditaciones para trabajar en Catar, un país donde los delitos de difamación y blasfemia se castigan con prisión y donde los informadores y los representantes de la sociedad civil tienen que autocensurarse a la hora de hablar de la familia real, cualquier tema sobre la seguridad nacional u otros temas controvertidos.
 
Además, la ley contra delitos informáticos adoptada en septiembre de 2014 que criminaliza la publicación de “noticias falsas” o cualquier contenido que afecte a “los valores sociales” supone una amenaza directa a la libertad de expresión e información.