CAMBOYA | Las útimas agresiones a periodistas amenazan el nivel de libertad de prensa alcanzado

08.05.2014 15:20
Reporteros Sin Fronteras expresa su preocupación por la seguridad de los periodistas en Camboya ante los recientes ataques a periodistas, y por consiguiente a la libertad de información y expresión en el país. La organización reafirma su apoyo a los esfuerzos de las organizaciones locales por defender la libertad de prensa y los derechos de los informadores. 
 
"Atacar a los periodistas es ilegal y supone un ataque directo a la libertad de prensa", advierte RSF, que pide a las autoridades que encuentren y castiguen a los responsables de estas acciones, así como hagan todo lo necesario para garantizar la seguridad de los periodistas. 
 
Entre el 1 y el 2 de de mayo varios periodistas fueron agredidos por fuerzas de seguridad, entre ellos Daniel Quinlan, del Phnom Penh Post, y Lay Samean, reportera de la emisora Voice of Democracy. Leer información completa (en inglés).
 
El 4 de mayo el ministerio de información emitió un comunicado de prensa condenando estos actos de intimidación, violencia e insultos a los periodistas, advirtiendo que suponían una seria amenaza a la libertad de prensa en Camboya. "La respuesta oficial es importante, pero no suficiente", advierte Lucie Morillon, responsable de investigación de Reporteros Sin Fronteras. "Las autoridades deben llevar a cabo una investigación que aclare lo sucedido para que no se retroceda en el nivel de libertad de prensa alcanzado hasta ahora. Es importante que las autoridades sean conscientes de todos los frentes que amenazan al ejercicio del periodismo en el país", añade Morillon.  
 
El 18 de abril, el Club de Periodista Camboyanos emitió un comunicado reclamando seguridad para ejercer el periodismo sin ningún tipo de amenazas. La organización citaba las últimas agresiones a periodistas y la breve detención de uno de ellos por tratar el tema del comercio ilegal de madera al este del país. El 26 de abril un grupo de periodistas se trasladaron a la provincia de Mondulkiri con la intención de cubrir el mismo asunto, pero fueron interceptados por la policía local.
 
"Camboya goza de una relativa libertad de prensa comparada con otros países vecinos, pero el Gobierno sigue tratando a la libertad de prensa como un tema secundario, en lugar de un derecho fundamental", lamenta Sebastian Strangio, vicepresidente del Overseas Press Club of Cambodia (OPCC). "Pese a tener un ley de prensa que garantiza la libertad de los medios, los periodistas camboyanos siguen enfrentándose a constantes intimidaciones, amenazas y denuncias cuando cubren temas sensibles", añade Strangio.
 
"Desde las elecciones del año pasado, los periodistas y fotógrafos que cubren las protestas de la oposición sufren los ataques de las fueras de seguridad y otras entidades pagadas por las autoridades locales. Pese a que el ministerio de Información ha condenado estos ataques, la OPCC pide al Gobierno que tome medidas concretas para proteger a los informadores", pide el vicepresidente del OPCC.
 
RSF recuerda que las regiones de Ratanakiri y Mondulkiri siguen siendo unas de las más peligrosas para ejercer el periodismo en Camboya. En 2013 el periodista Hang Serei Oudom fue hallado muerto en Ratanakiri, después de haber obtenido imágenes sobre el comercio ilegal demadera.