Bahréin | Rey Hamad bin Isa Al Khalifa
Desde el inicio del movimiento a favor de reformas democráticas en el país, las autoridades bahreinís se han esforzado por controlar la información sobre las acciones de protesta y las agresiones cometidas por las fuerzas del orden, implantando un impresionante arsenal de dispositivos:
- detenciones y expulsiones de periodistas extranjeros, quienes enfrentan grandes dificultades para obtener visados;
- intimidación de personas que quieren ofrecer su testimonio a los medios de comunicación extranjeros;
- hostigamiento de defensores de la libertad de expresión; arresto de fotógrafos, blogueros y ciberciudadanos -uno de ellos murió cuando se encontraba detenido-; procedimientos judiciales contra defensores de la libertad de expresión;
- despido forzado de periodistas del principal diario de oposición, que además fueron citados por el Procurador; prohibición de publicar toda información relativa a las investigaciones en curso dirigidas por el Procurador Militar por razones de seguridad nacional, etc.
Las autoridades consiguen así imponer un silencio mediático sobre los acontecimientos. En paralelo, han emprendido a través de los medios de comunicación oficiales o sometidos al poder, una verdadera campaña de propaganda contra las principales personalidades del movimiento de protesta, sin dudar en presentarlos públicamente como traidores o en calificarlos de terroristas. Hamad bin Isa Al Khalifa, como rey de Bahréin, es responsable de toda la violencia y los abusos perpetrados.
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