2012: Hecatombe para los protagonistas de la informacion

18.12.2012 18:59
  • 88 periodistas y 47 periodistas ciudadanos asesinados.
  • El año más mortífero para los periodistas en los últimos 17 años, según el Balance Anual de Reporteros Sin Fronteras.

 
 
2012 en cifras
88 periodistas asesinados (+33 %)
879 periodistas detenidos
1993 periodistas agredidos o amenazados
38 periodistas secuestrados
73 periodistas que han tenido que huir de su país
6 colaboradores de los medios de comunicación asesinados
47 internautas y periodistas ciudadanos asesinados
144 blogueros e internautas detenidos

193 periodistas encarcelados
 
El año 2012 has sido particularmente mortífero, con un aumento del 33% de periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión, respecto a las cifras del 2011. Las zonas más afectadas han sido Oriente Medio, África del Norte (26 muertos), Asia (24 muertos) y África Subsahariana (21 muertos). Sólo el continente americano ha experimentado un –ligero- descenso respecto al número de periodistas asesinados por causas relacionadas con el ejercicio de su profesión (15 muertos).
 
Desde 1995, el balance nunca había sido tan macabro. En estos últimos años, el número de periodistas asesinados ha oscilado de 75 en 2009, a 58 en 2010, y 67 en 2011. En 2007 se produjo un pico histórico: 87 profesionales de los medios de comunicación fueron asesinados, uno menos que en 2012. Los 88 periodistas que han perdido la vida este año por causas relacionadas con el ejercicio de su actividad profesional, han sido víctimas de la cobertura de conflictos armados, de atentados, de grupos ligados al crimen organizado (mafia, narcotráfico, etc.), milicias islamistas o ejecutados por orden de oficiales corruptos.
 
“Esta cifra histórica de periodistas asesinados en 2012 está fundamentalmente relacionada con el conflicto en Siria, el caos en Somalia y la violencia de los talibanes en Pakistán. La impunidad de la que gozan los autores de los crímenes favorece que continúen las violaciones de los derechos humanos, en particular al derecho a la libertad de información”, afirma Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras.
 
Por atentados contra los “protagonistas de la información”, debe entenderse el sentido amplio del término. Así, además de los 88 periodistas asesinados, se cuentan también los periodistas ciudadanos e internautas, que también se han visto gravemente afectados (47 asesinados en 2012; frente a los 5 de 2011), en especial en Siria. Se trata de hombres y mujeres que ejercen la función de reporteros, tomando fotografías o videos que documentan la situación cotidiana y la represión en sus respectivos países. Sin su labor, el régimen sirio podría imponer un silencio total sobre la información en ciertas regiones y continuar con la masacre a puerta cerrada.
 
Para establecer estas cifras, Reporteros Sin Fronteras se basa en datos precisos, recabados a lo largo del año durante su constante labor de vigilancia de las violaciones a la libertad de expresión. En estas estadísticas sólo se incluye a los periodistas e internautas que han peridido la vida por causas relacionadas con el ejercicio de su trabajo informativo. Reporteros Sin Fronteras no tiene en cuenta a los periodistas o internautas asesinados por actividades estrictamente políticas o militantes, o que no tengan relación con la gestión informativa.
 
Existen otros casos para los que la organización aún no cuenta con los elementos necesarios para determinar su situación, y que siguen en proceso de investigación.
 

  2011 2012 Evolución
Periodistas asesinados 66 88 +33%
Periodistas detenidos 1044 879 -16%
Periodistas agredidos o amenazados 1959 1993 +2%
Periodistas secuestrados 71 38 -46%
Periodistas que han tenido que huir de su país 77 73 -5%
Internautas y periodistas ciudadanos asesinados 5 47 +840%
Internautas detenidos 199 144 -27%


 
 
Los 5 países más mortíferos para los periodistas

Pese a la aprobación de la Resolución 1738 por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que recuerda a los Estados la necesidad de proteger a los reporteros que trabajan en zonas peligrosas, la violencia contra los periodistas continúa siendo una de las amenazas más grandes para la libertad de información. En primer lugar, los asesinatos.
 
Siria, cementerio de los protagonistas de la información

En 2012 han sido asesinados al menos 44 periodistas ciudadanos, 17 periodistas y 4 colaboradores de los medios de comunicación.
En Siria, la sangrienta represión emprendida por Bachar el-Assad ha azotado a los actores de la información, testigos molestos de los excesos de un régimen acorralado. En paralelo, los periodistas también han sido agredidos por ciertos grupos armados opuestos al régimen, cada vez más intolerantes a las críticas y dispuestos a tachar de espías a los profesionales de la información que no difundan sus discursos. La polarización de la información, la propaganda, los intentos de manipulación, la violencia extrema a la que se enfrentan los periodistas y los periodistas ciudadanos, los obstáculos técnicos registrados, hacen de la labor de recabar y difundir información en este país, un verdadero sacrificio.
 
Un año negro para Somalia
18 periodistas han sido asesinados en este país del Cuerno de África en 2012.
Los periodistas que perdieron la vida en Somalia en 2012 han duplicado la cifra de 2009, hasta entonces el año más mortífero del país. La segunda quincena del mes de septiembre ha sido particularmente sangrienta: siete periodistas han sido asesinados, dos de ellos en menos de 24 horas; uno decapitado, otro acribillado a balazos. ¿Los “clásicos”? Asesinatos planificados y atentados con bombas. Los periodistas han sido víctimas de las milicias armadas, los shebab, pero también de los gobiernos locales que intentan acallar a los medios de comunicación.
Los periodistas somalíes trabajan en condiciones espantosas, tanto en la capital, Mogadiscio, como en las otras regiones del país. La falta de un gobierno estable desde hace más de 20 años en este Estado fallido, donde se ha arraigado la violencia y la impunidad es la norma general, ha propiciado este macabro recuento.
 
Pakistán, un periodista asesinado al mes
9 periodistas y un colaborador de los medios de comunicación han sido asesinados: entre la violencia endémica de Beluchistán y las represalias de los talibanes, un terreno minado para los reporteros.
Por segundo año consecutivo se han registrado nueve muertos en Pakistán, es decir, prácticamente un periodista al mes, desde febrero de 2010. De 2009 a 2011, Pakistán fue el país más mortífero para la prensa y Beluchistán continúa siendo una de las regiones más peligrosas del mundo. Con sus zonas tribales, su frontera con Afganistán, sus tensiones con India, su caótica historia política, Pakistán es una de las regiones más complicadas para la cobertura periodística. Las amenazas terroristas, la violencia policial, el poder sin freno de los líderes locales, los peligros inherentes a los conflictos en las zonas tribales, son escollos a menudo mortales en el camino de los profesionales de la información.
 
México, los periodistas en el punto de mira del crimen organizado
6 periodistas asesinados
La violencia –exponencial en seis años de ofensiva federal contra los cárteles– se cierne sobre los periodistas que se atreven a tratar temas relacionados con el narcotráfico, la corrupción, la infiltración de la mafia entre las autoridades locales o federales, y las violaciones a los derechos humanos atribuidas a estas mismas autoridades.
 
Brasil: detrás del escenario
5 periodistas asesinados
En Brasil la mano del narcotráfico en la frontera con Paraguay aparece claramente como la causa de los cinco asesinatos de periodistas registrados en 2012, relacionados directamente con el ejercicio de su profesión. Tres de ellos habían denunciado la influencia de los cárteles en los sectores políticos y económicos locales; otros dos eran periodistas-blogueros, que en general corren importantes riesgos cuando denuncian la implicación de una autoridad o un caso de corrupción.
 
 
Las 5 prisiones más grandes del mundo para los periodistas
Número récord de periodistas encarcelados; Turquía a la cabeza

 
Nunca había habido tantos periodistas encerrados en las cárceles del mundo: al menos 193 se encuentran detenidos por su actividad profesional, a los que se suman unos 130 internautas que desempeñaban labores informativas en el momento de su detención.
 
Turquía, la prisión más grande del mundo para los periodistas
Al menos 42 periodistas y 4 colaboradores de los medios de comunicación se encuentran encarcelados por causas relacionadas con su actividad profesional.
El número de periodistas encarcelados ha alcanzado un nivel inédito desde el fin del régimen militar. Las tímidas reformas legislativas no han disminuido mucho el ritmo de las detenciones, registros y procesos legales que padecen los profesionales de los medios de comunicación, con gran frecuencia en nombre de la “lucha contra el terrorismo”. Apoyada en leyes represivas, la justicia turca continúa ampliamente concentrada en la seguridad, respetando poco la libertad de información y el derecho a un juicio justo. Una situación que contribuye a propagar un nuevo clima de intimidación en un paisaje mediático que, por el momento,o sigue siendo vivo y plural.
Reporteros Sin Fronteras ha concluido recientemente una serie de investigaciones, llevadas a cabo durante varios meses, sobre los periodistas encarcelados en Turquía. La organización ha podido comprobar que, de entre 72 periodistas encarcelados, al menos 42 casos tienen relación con la actividad de recabar y difundir información. Se siguen investigando otros muchos casos.
 
No hay progreso en China
30 periodistas y 69 internautas encarcelados.
El número de periodistas encarcelados en China conserva un nivel estable desde hace años. Existe un centenar de encarcelados; la mayoría de ellos condenados a purgar largas penas de prisión por “subversión” y “difusión de secretos de Estado”. Los periodistas encarceados viven en condiciones difíciles, y las autoridades locales, muy susceptibles a la mala publicidad que puedan provocar los reportajes sobre casos de corrupción o nepotismo, siguen deteniendo a periodistas. Por su parte, la policía política concentra sus esfuerzos en controlar a los activistas que defienden la libertad de expresión y a los microblogueros, cada vez más creativos para evadir la censura.
 
Eritrea, un infierno carcelario
Al menos 28 periodistas encarcelados.
El país, la cárcel más grande de África para los colaboradores de los medios de comunicación, lleva aislado del mundo desde las grandes redadas de septiembre de 2001, y la suspensión de la prensa privada. Ninguno de los 28 periodistas que actualmente se encuentran encarcelados ha tenido derecho a un juicio, ni acceso a un abogado; son raros los que aún pueden recibir la visita de sus familiares. Las condiciones son terribles con confinamientos en solitario, celdas subterráneas y torturas. Al menos siete periodistas han muerto en prisión, en secreto, o se han suicidado en medio de la indiferencia y el olvido. Entre las últimas dictaduras totalitarias del planeta, Eritrea se encuentra en el último lugar en la Clasificación Mundial de la libertad de la información, que elabora anualmente Reporteros Sin Fronteras. El gobierno deja morir a fuego lento a hombres y mujeres que trabajan para medios de comunicación o que sospecha que puedan atentan contra la seguridad nacional. A veces simplemente por tener una visión crítica de la política gubernamental.
 
La cruel intolerancia de la República de los mulás de Irán
26 periodistas y 17 internautas encarcelados.
En 2009 la situación de la libertad de prensa se deterioró considerablemente con la represión del movimiento de protesta que surgió tras la polémica reelección de Mahmud Ahmadineyad como presidente. Desde entonces, el poder envía periódicamente a la cárcel a los informadores que considera han cruzado la línea roja. El estado de salud de algunos prisioneros es muy preocupante. Los detenidos se enfrentan una doble pena: estar privados de libertad y ver cómo sus allegados son objeto de amenazas, intimidaciones y represalias si se atreven a hablar a la prensa. Idéntica situación que padecen algunos puestos en libertad,  que siguen siendo amenazados y a menudo se les priva del derecho de trabajar, mediante presiones a los medios de comunicación que les emplean.
 
En las cárceles sirias
Al menos 21 periodistas y 18 internautas y periodistas ciudadanos se encuentran aún encarcelados.
La represión en Siria se traduce en la muerte de periodistas y de profesionales de la información. Las detenciones, si bien han disminuido en comparación con 2011, siguen siendo comunes. El número de periodistas y de internautas encarcelados hoy en día continúa siendo muy elevado, lo que ubica al país entre las cinco prisiones más grandes del mundo para los informadores. La práctica de la tortura es sistemática, las autoridades no retroceden ante nada para obtener información de sus prisioneros e intentar desmantelar las redes de sus opositores.
 
 
Relativa disminución de detenciones y secuestros de periodistas
 
Salvo en Asia y en América, donde aumentan, los casos de detenciones y secuestros han experimentado un relativo descenso respecto a 2011. El año pasado, los informadores fueron agredidos con frecuencia en la vía pública mientras cubrían manifestaciones y movimientos de protesta.
 
Este peligro “de la calle” está lejos de haber desaparecido, en especial en Siria (donde se se han registrado al menos 51 detenciones, 30 agresiones y 13 secuestros de periodistas en 2012) y, en menor medida, en Bahréin (18 detenciones y 36 agresiones). Es muy complicado enumerar de manera precisa la cantidad de detenciones a los protagonistas de la información en medio de las redadas o detenciones dirigidas a la población civil. Por otra parte, en Siria por ejemplo, es muy difícil tener acceso a la información y poder comprobarla. Evidentemente, las cifras de Siria que se presentan se encuentran por debajo de las reales. En Libia (7 detenciones en 2012, frente a 28 en 2011) y en Egipto (33 detenciones y 63 agresiones en 2012, frente a 116 detenciones y 104 agresiones en 2011) las detenciones y agresiones han disminuido considerablemente tras la caída de Muamar el Gadafi y Hosni Mubarak. En cambio, en Túnez, el número de agresiones y amenazas ha aumentado considerablemente en 2012, después de un año 2011 marcado por un episodio revolucionario relativamente corto y poco represivo en comparación con el de otros países de la región que vivieron rebeliones populares. En el sultanato de Omán, las autoridades detuvieron a una treintena de blogueros para intentar poner fin a los movimientos de protesta que se hacían eco de otras rebeliones registradas en el mundo árabe.
 
En lo que respecta al continente americano, Cuba ha vuelto a intensificar la represión contra blogueros y periodistas disidentes desde el año 2011. Perú conserva el triste récord de agresiones anuales, que cada curso ascienden a cerca de un centenar. Los aumentos más notables se registran en Argentina, Brasil y México. En el primer país, la situación se atribuye a la creciente polarización; en el segundo, a un tenso y violento contexto electoral, y en el tercero, a los disturbios políticos generados tras las elecciones del 1 de julio –situación a la que se suma una violencia global aún alarmante–. Colombia es el único país que registra un descenso de agresiones. Sin embargo, el país no deja de ser uno de los más violentos del continente para los periodistas, junto con Honduras y México.
 
Por otra parte, los ataques aumentaron en Asia, en especial en India, Bangladesh, Pakistán y Nepal. Con un golpe de Estado -al que no se denomina por su nombre- en las Maldivas, y con una prensa acallada en Sri Lanka, la situación del subcontinente indio es la la más degradada en 2012. El Congreso del Partido Comunista chino estuvo marcado por una aumento de las detenciones, las agresiones y los actos de censura. Numerosos medios de comunicación intentan emanciparse del control del Departamento de Propaganda y de las autoridades locales, pero el Partido Comunista no abandona este sector “estratégico” y reinventa la censura.
 
En el continente africano, el año 2012 ha estado marcado por la aparición de violaciones a la libertad de información en Malí, en particular en el norte, pero también en la capital, Bamako (13 detenciones, 8 agresiones/amenazas, 2 secuestros y al menos 4 medios de comunicación censurados). Las detenciones y los casos de censura viven un aumento constante en Nigeria, la República Democrática del Congo, Sudán y Somalia.  Algunos países como Uganda, Malawi y Angola, que en 2011 sufrieron la represión de las autoridades contra manifestaciones y movimientos de protesta, registran este año una relativa calma.
 
En Bielorrusia, el número de detenciones ha “caido” a un total de 31, un nivel aún muy preocupante, pero más “normal”, tras un año 2011 marcado por movimientos de protesta inéditos que fueron reprimidos de forma violenta. En Ucrania,  las agresiones, alentadas por la impunidad reinante en el país, continúan aumentando alcanzando un nivel realmente anormal para un país que no se enfrenta a particulares problemas de seguridad. El número de detenciones se ha duplicado en Turquía, efecto colateral de una tensión sobre la cuestión kurda, que de nuevo cobra fuerza.
 
La violencia endémica explica el elevado el número de periodistas que se ven obligados a huir de sus países (73 en 2012; 77 en 2011). Víctimas de la terrible represión orquestada por Damasco, en 2012 los informadores sirios arrebataron a sus colegas iraníes el primer lugar en lo que respecta a periodistas que optaron por el exilio. En Somalia, tan sólo en el mes de septiembre, más de una decena de periodistas emprendió el camino del exilio.